viernes, 1 de agosto de 2014

La Gaceta edita en Salta su nuevo diario digital

La Gaceta realizará en Salta y con profesionales salteños, su nuevo producto: www.lagacetasalta.com, la nueva página web con la que comenzará a transitar su camino informativo en otra provincia del NOA
A partir del 4 de agosto La Gaceta se editará en Salta, en formato digital, con redacción propia y un equipo integrado por profesionales salteños.
Proyectar La Gaceta al NOA es un eslabón más de la cadena informativa que nació otro 4 de agosto, en 1912, cuando salió a la calle el primer número del matutino creado por Alberto García Hamilton. La Gaceta se propone dar una mirada diferente. Eso implica simplemente aplicar en una geografía distinta los mismos ideales de periodismo independiente que animaron al fundador del diario tucumano que cumple 102 años.
Periodistas profesionales formados en universidades y escuelas de Salta fueron seleccionados para integrar la nueva redacción que viene trabajando hace meses en sus oficinas del quinto piso de la calle Buenos Aires 135 con el fin de ajustar su página web (www.lagacetaSalta.com), su sitio móvil (m.lagacetasalta.com) así como sus aplicaciones para comunicarse a través de Twitter (@LaGacetasalta) y de Facebook (La Gaceta Salta). Distintos canales para llegar a diversas audiencias, cumpliendo con el objetivo fijado en su primera editorial a principios del siglo pasado: ser un diario que esté “en todas partes, todos los días y a toda hora”.
Fue otro 4 de agosto, en 1997, cuando La Gaceta saltó al mundo virtual. Hoy es un sitio de noticias robusto que no descansa y que recibe un promedio de 400.000 visitas diarias lo que implica tener más de 10 millones de lectores por mes y más de 40 millones de páginas vistas mensualmente. La Gaceta mantuvo sus bases pero también se modernizó: el compromiso con sus lectores permitió que hoy sea el diario impreso de mayor circulación del interior del país. Su apuesta por la innovación transformó a la empresa periodística en una usina de procesamiento de información y opinión que llega al público, con distintas ediciones, a través de laptops, tablets y smartphones.
La presencia cotidiana en Salta es un viejo anhelo, alimentado por el ideal de forjar una nueva voz que contribuya al desarrollo del periodismo de calidad, a la circulación de información valiosa para los ciudadanos, a la libertad de expresión y, por lo tanto, a la dinámica democrática. El desafío es convocante pues Salta y Tucumán tienen mucha historia en común, son provincias fundantes de la Nación argentina y protagonistas de su desarrollo.

Hacia lo digital
El oficio del periodista no se limita a la mera transmisión de hechos. Debe chequear, interpretar, jerarquizar y contextualizar las noticias que transmite. El escenario digital le agrega vértigo a esos objetivos y exige nuevas técnicas como el uso de herramientas de los medios audiovisuales, el análisis de enormes volúmenes de datos, la búsqueda de nuevas estrategias narrativas y la participación de los lectores en el proceso informativo.
La calidad humana y profesional de los equipos de La Gaceta, son la estructura de un diario que tiene su norte en el periodismo de escuela: informar con transparencia, respetando siempre al lector.
La Gaceta fue fundada por Alberto García Hamilton y sus descendientes continúan en la conducción del diario a través del directorio que preside Alberto García Hamilton (n). La gerencia general esta a cargo del doctor José Pochat, la conducción periodística la lidera el periodista Federico van Mameren y la redacción de La Gaceta Salta es responsabilidad de la licenciada Paula Barbarán.
Alberto García Hamilton
Presidente
La Gaceta S.A.

Gabriel Mariotto: “Sin Grondona no tendríamos Ley de Medios”

El vicegobernador bonaerense expresó su "profundo dolor" por la muerte del presidente de la AFA y destacó que el dirigente hizo un "aporte invalorable" a la democratización del derecho a la información y la libertad de expresión

El vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, expresó su "profundo dolor" por la muerte del presidente de la AFA, Julio Grondona, y aseguró que sin el aporte del mandamás del fútbol "hoy no habría Ley de Medios ni democratización de la información" en la Argentina.
"Sin el trabajo conjunto y la decisión de la presidenta Cristina Kirchner con Julio Humberto Grondona hoy no tendríamos Ley de Medios en el país", dijo el funcionario provincial, principal ideólogo del Fútbol para Todos y de la nueva normativa que rige el mapa de medios audiovisuales en la Argentina cuando era titular de la AFSCA. Mariotto apuntó que él fue quien le acercó la iniciativa de estatizar la televisación del fútbol a Grondona y a la Jefa de Estado: "Trabajamos codo a codo con Don Julio y afortunadamente se logró que hoy el fútbol se pueda ver en todos los rincones de la Argentina". En agosto de 2009, el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino que lideraba Grondona resolvió por unanimidad rescindir el contrato con TSC (sociedad conformada por el Grupo Clarín y TyC Sports), por lo que el negocio de la televisación del fútbol pasó a manos del Estado.
Según Mariotto, sin la decisión de Grondona de "romper el contrato" de los derechos de televisación del fútbol con TSC "la sociedad no habría dimensionado lo importante que es democratizar la información y eso no habría permitido debatir la Ley de Medios". Dijo el funcionario bonaerense que la sociedad se había acostumbrado a "ver la tribuna" de los partidos de fútbol en los canales privados porque el sistema exigía comprar el servicio de cable y además pagar el cannon del decodificado, lo que era un "gran negocio" para una sola empresa.
"Su muerte es una pérdida que me llena de dolor porque Grondona se animó a romper con el monopolio (de la televisación) del fútbol sabiendo que se exponía a la brutal descalificación. Tuvo la solidez de colaborar para democratizar y dar un derecho", evaluó el vicegobernador bonaerense en rueda de prensa. El funcionario analizó que Grondona, a quien describió como un "caudillo conservador de los que construyen políticamente", hizo un "aporte invalorable" a la democratización del derecho a la información y la libertad de expresión.
"El fútbol es cultura popular, es justicia social", afirmó el funcionario, quien impulsó el debate por una nueva legislación sobre los medios de prensa audiovisuales sancionada por el Congreso en octubre de 2009.
Fuente: Diario Popular

La Nación anuncia "Retiros voluntarios y prejubilaciones" a su personal

En la última reunión mantenida con la empresa por la mejora del acuerdo paritario esta deslizó que en los próximos meses iban a iniciar un proceso de "Retiros voluntarios y prejubilaciones". No nos dieron detalles del cómo se implementaría. Solamente manifestaron que en estos días iban a definirlo
¿Será este el nuevo eje de la política de la patronal del diario La Nación, seremos siempre los trabajadores la variable de ajuste en las idas y vueltas del negocio de nuestros empleadores, volveremos a prácticas pasadas?.
Por eso insistimos, más que preocuparnos por algo que parece inevitable, deberíamos ocuparnos. Otra vez se abre un futuro incierto.
Año tras año venimos sufriendo este tipo de medidas. Nada indica que exista un cambio en el futuro. Los que seguramente no sean afectados hoy por este recorte, podrán serlo en años venideros, la empresa siempre encontrará excusas que justifiquen recortes de personal. Y seguramente, seremos los que hoy estamos trabajando, los afectados.
No es bueno vivir del pasado pero tampoco es bueno olvidarlo, seguramente lo mejor es aprender de este. Y fue hace poco, precisamente en el 2009 cuando se realizo un proceso de desvinculaciones que implico la “partida voluntaria” de más de 100 personas con cierre de sucursales, etc.. Hay que recordar que fueron "seleccionados" enfermos, personas mayores de 55 años e “indeseables”. Los puestos casi no fueron cubiertos. Y los pocos que si lo hicieron, fueron con el régimen de 9 horas y sueldos inferiores.
La Comisión Interna sugiere a los compañeros a los que se les "proponga" algún tipo de desvinculación que se tomen el tiempo necesario de evaluar la propuesta. No deberían estar obligados al sí. Creemos que esta metodología no es más que un despido encubierto disfrazado de una propuesta conciliadora realizada en forma arbitraria e unilateral a espaldas de los intereses de todos nosotros. También creemos que defender los puestos de trabajo es una tarea de todos porque con cada compañero que se va se deteriora la calidad de vida laboral del resto.
La Comisión Interna está a disposición de todos los compañeros, no duden en acudir a la misma para cualquier tipo de ayuda.
Trabajadores de Prensa del Diario La Nación

jueves, 31 de julio de 2014

Ciudad blanca, crónica negra. Postales del narcotráfico en el Gran Rosario

El periodista rosarino Carlos Del Frade presenta su nuevo libro sobre narcotráfico titulado Ciudad blanca, crónica negra. Postales del narcotráfico en el Gran Rosario, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Capitalismo y etapa superior del imperialismo"
La cita será el jueves 7 de agosto, a partir de las 19.30, en el local del Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario, Paraguay 1135, con entrada libre y gratuita.
La investigación detalla la conexión boliviana y los negocios de Galteri y Guerrieri; los puertos del sur provincial; fútbol y lavado de dinero; historia política de Los Monos; los negocios blancos de Luis Medina; la realidad de los pibes; la cuestión nacional y latinoamericana; el plan del imperio; las complicidades políticas; los delincuentes de guante blanco; la corrupción de las fuerzas de seguridad.
El duro análisis de Roberto Rosúa sobre la cuestión narco en la provincia y el manejo político de la policía; la realidad de Villa Gobernador Gálvez; los testaferros de Grondona y el lavado de dinero; el atentado contra Bonfatti; son también otros de los temas abordados por el libro.
Además es una crónica de crónicas periodísticas de los últimos diez años, un manual de consulta para ver la historia reciente desde el eje del narcotráfico y con perspectiva latinoamericana.
El libro, de casi 500 páginas fue realizado sin el apoyo de ningún gobierno ni partido político ni empresa.
Por: Carlos Del Frade
-Voy a vivir hasta los 21 años. Nada más. Esto lo tengo claro. Mi vida pasa por un par de buenas llantas (zapatillas), tener cargada la tarjeta del celular y poco más. Lo único que te pido es que si me decís algo, cumplilo– dice el pibe que no llega a diecisiete años y es de un barrio explotado de los arrabales rosarinos.
Mientras los grandes medios de comunicación y las redes sociales afirman que la expectativa de vida llega hasta pasados los setenta años, ese avance científico no llega a muchas pibas y muchos pibes de estas regiones.
No le hablen de lo que está mal ni de lo que está bien.
El muchacho sabe que lo van a matar a los 21 años. Que tener 30 es ser un viejo en su mundo, en su universo cotidiano.
Ellos no leen los libros que escribimos, ni los diarios donde publicamos ni tampoco escuchan nuestros programas de radio y ni ven nuestros proyectos televisivos.

¿Qué hacemos nosotros ante esta realidad?
En esa confesión hay, sin embargo, una secreta esperanza.
Una vieja consigna que se hace carne en un pibe que no tiene proyecto.
-Si me decís algo, cumplilo– pide el muchacho.
El viejo valor de la palabra.
Casi un mito fundacional de aquella Argentina de nuestros viejos.
Este chico desesperado que espera la muerte a los 21 años, necesita tener cerca a alguien que le cumpla lo que le dice.
He allí una señal de transformación.
Desde lo cercano, pelear cada uno de los chicos, cada una de las chicas para que no sean soldaditos, “sicarios” o consumidores consumidos.

El primer tomo de “Ciudad blanca, crónica negra. Historia política del narcotráfico en el Gran Rosario”, fue escrito en el año 2000 y daba cuenta de las informaciones que venían acumulándose desde los años setenta en la provincia de Santa Fe.
El libro se agotó y, según dijeron las librerías y los pibes en distintas escuelas de la ciudad, tuvo una especial repercusión en los barrios del Gran Rosario.
Esa también fue una señal del proceso de democratización no solamente del consumo de sustancias sicoactivas sino también de las disputas, a veces mortales, por el dominio de una esquina para vender droga.
Sacerdotes como Edgardo Montaldo, Joaquín Núñez y Néstor Negri, ya a finales de los años noventa, denunciaban la ferocidad que alcanzaban esas peleas. La Conferencia Episcopal Argentina recién habló del narcotráfico como serio problema social a fines de 2013 porque el cardenal Jorge Beroglio se convirtió en el Papa Francisco I y con sus gestos había dejado muy atrás a la permanentemente conservadora cúpula eclesiástica.

En aquella investigación aparecían los registros de exportación de cocaína hacia Europa, el testimonio de un narco holandés que hablaba de la sociedad de las entonces principales bandas con nichos corruptos de las fuerzas de seguridad y hasta la jueza Laura Cosidoy decía, por primera vez, que el dinero del grupo de Salerno fue para la campaña de Menem presidente.
Eran tiempos de gobiernos justicialistas en la provincia. Su responsabilidad es manifiesta a la hora de pensar por qué no descabezaron esos espacios de corrupción.
En forma paralela, la evolución de los negocios en complicidad con los gobiernos nacionales se hicieron evidentes con el lavado de dinero permitido, primero a través de la quiebra del ex Banco Integrado Departamental (mil millones de dólares, la mayor estafa financiera de la Argentina), la entrega del Banco Provincial a narcolavadores como los hemanos Rohn y la privatización de las aguas del Paraná y las terminales del puerto rosarino que produjeron muelles donde entra y sale cualquier cosa porque no hay nada que los controle.

Capitalismo puro. Negocios que se hacen desde arriba hacia abajo.

Un ex comisario de la policía federal a cargo de la delegación de Drogas Peligrosas, todavía en la calle avenida Francia y 3 de Febrero, en Rosario, Oscar Alvarez, se animó a decir que la mayoría de la droga entraba y salía por los puertos privados del Gran Rosario.
Recién en el año 2013, la Auditoría General de la Nación confirmó aquello con un informe que destacaba la ausencia de verificaciones en los puertos de Buenos Aires, Ramallo, San Nicolás, Rosario, San Lorenzo y Puerto San Martín. Y hasta la interesada DEA marcaba la región, a principios del tercer milenio, como uno de los más importantes lugares por donde pasaba gran parte del flujo narco hacia el continente y rumbo a Europa.
Esos negocios de delincuentes blancos preparaban el territorio allí donde la geografía había cambiado por el saqueo planificado durante décadas.

La ciudad obrera, portuaria, ferroviaria e industrial ya no existía.
En los barrios, donde había comercios, pequeñas industrias y empresas, solamente había desesperados que buscaban algún trabajo para sobrevivir.
Zafar reemplazó al verbo vivir.
Y no hubo tampoco palabras que explicaran el dolor de ya no ser.
Ninguno de los grandes partidos políticos de la provincia ni de la ciudad intentó comprender lo que se vivía en esas calles donde antes se abrían las puertas para los pibes y las pibas que terminaban la secundaria. Ya no estaban más, ya no están más.
De allí que la región fue la “capital” de los saqueos en 1989 y su consecuencia fue la satanización del barrio Las Flores, producida por los grandes medios de comunicación de la ciudad que, obviamente, están en el centro. Muchos años después se ven esas consecuencias culturales: las chicas y los chicos de las escuelas secundarias de Las Flores sienten que valen menos que cualquiera de otro barrio. Este cronista escuchó esa confesión a días nada más del asesinato de Claudio “el Pájaro” Cantero, al mismo tiempo que otros pibes decían que “gracias” a Los Monos el barrio “ahora era más respetado”. Quizás algo de eso se refleja en el mural dedicado al asesinado referente del grupo narco más poderoso de la región a menos de tres cuadras del colosal casino de Cristóbal López.

En aquel libro, también, se hacía alusión que había chicos que ingresaban con graves cuadros de intoxicación al Hospital de Niños “Víctor J. Vilela” por haber consumido kerosene.
No hubo reacción política ni tampoco demasiada acción judicial, ni provincial ni federal.
Rosario fue presentada en los medios de comunicación nacionales, los que en este país unitario imponen la visión de Buenos Aires a toda la geografía argentina, como capital nacional de los saqueos, de la desocupación y en tiempos del menemismo rubicundo, de la protesta o los paros.
Hasta el día de hoy se escucha en las tribunas futboleras el cantito de las hinchadas de Capital Federal gritando: “Los gatos no se comen…”, en alusión a aquella imagen que Canal 13 mostró en una región del sur rosarino, entre Las Flores y La Tablada, hacia 1995.

Este libro recupera parte de aquella historia y le agrega la crónica de los últimos dos años cuando la región pasó a ser considerada “la capital nacional del narcotráfico”, una etiqueta que duele y molesta a las mayorías que seguimos insistiendo en los valores del trabajo, la educación y el esfuerzo como sinónimos de una realidad mejor para nuestras hijas.

El triple crimen de Villa Moreno, el primero de enero de 2012; la denuncia y posterior detención del jefe de la policía provincial, Hugo Tognoli, a partir de octubre de aquel año; los intentos de saqueo de diciembre protagonizado por extrañas bandas dedicadas a la comercialización de estupefacientes; la presentación ante la cámara de diputados de una investigación periodística (febrero de 2013) donde por primera vez se decía públicamente el nombre de los cuatro principales grupos narcos de la región y la forma con que Luis Medina había lavado dinero a través de cuatro empresas legitimadas por los organismos estatales municipales y provinciales; el asesinato del Pájaro Cantero y su secuela de crímenes en mayo y junio de 2013; la desarticulación de la cocina de cocaína de Delfín Zacarías en Funes y con ramificaciones en San Lorenzo, Granadero Baigorria y Rosario; el atentado contra la vida del gobernador Antonio Bonfatti, el principal de la democracia argentina desde la recuperación en 2013; el asesinato de Luis Medina y dos integrantes de la familia Bassi en la ya estragada Villa Gobernador Gálvez; el paro de la policía de diciembre de 2013 que también incluyó la participación de narcopolicías; la tasa de homicidios más alta del país; las permanentes amenazas contra el ministro de seguridad Raúl Lamberto, el juez Juan Carlos Vienna y el fiscal Guillermo Camporini más el increíble seguimiento del automóvil del secretario de seguridad, Matías Drivet; generaron conciencia sobre la evolución de un negocio mafioso que creció en los últimos 25 años gracias, entre otras cosas, a la mirada complaciente del poder político, judicial y legislativo, en la ciudad y la provincia y le imprimieron una evidente particularidad a la geografía santafesina.

Por eso este libro también avanza en algunas consideraciones sobre lo que hoy sucede en Córdoba, cuyo presente también es hijo de lo que no se quiso escuchar en torno al por qué mataron a Regino Maders, el 6 de setiembre de 1991, cuando denunciaba el narcotráfico como negocio fomentado desde el propio gobierno provincial.
O los números que muestran la realidad de los pibes en La Plata y el Gran Buenos Aires, como víctimas de una estructura económica que no puede pensarse sin la complicidad política, no solamente policial.

El narcotráfico es el ciclo capitalista actual de acumulación de dinero fresco e ilegal y que alimenta otras actividades. Y junto a las armas conforman esa manera de concentrar efectivo sin rendir cuentas a nadie.
Hay muchas armas y mucha droga entre los pibes y el pueblo en general porque así se mantiene el sistema.
Luchar contra el narcotráfico es luchar contra el capitalismo.
Algo que suena estúpido a la hora de tomar conciencia el objetivo de los grandes partidos políticos nacionales.
Pero este cronista está convencido de la honradez y las ganas de hacer las cosas bien que existen en los distintos gobiernos: nacional, provinciales y municipales.
El problema es que deben denunciar la corrupción política que tienen adentro para avanzar, por lo menos, en la lucha contra los engranajes estatales de la mafia. Y eso se hace difícil porque especulan con el costo político en las siempre presentes próximas elecciones.

El narcotráfico ha convertido a la Argentina en el tercer exportador de cocaína hacia Europa y primer consumidor de esa sustancia en toda América en proporción de habitantes.
Por las fronteras, allí donde está la promocionada Gendarmería, ingresan toneladas de cocaína sin mayores controles.
Una historia que, como demostraba el primer libro y amplía la presente investigación, comenzó con Leopoldo Fortunato Galtieri cuando era comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en Rosario y jurisdicción sobre las provincias de Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Pero volver a la particularidad de la provincia de Santa Fe exige preguntar por qué no se tuvieron en cuenta las páginas judiciales que luego del asesinato de Sandra Cabrera (27 de enero de 2004) y el de Abel Beroiz, tesorero de la Federación de Trabajadores Camiones liderada por Hugo Moyano (27 de noviembre de 2007), decían que el narcotráfico estaba manejado por narcopolicías vinculados a funcionarios políticos.

Mientras este libro termina su redacción, la confirmación de un complot para terminar con la vida del juez Juan Carlos Vienna, del fiscal Guillermo Camporini y del policía Luis Quebertoque, remarcaba el nivel de osadía de las bandas mafiosas que actúan en la provincia, solamente comprensible por tantos años de impunidad, complicidad e indiferencia desde los gobiernos democráticos de distintos partidos políticos.

A 38 años del golpe genocida, es necesario pensar en quiénes fueron las víctimas y quiénes los victimarios y por qué.
- Hicimos el golpe para defender el capital y la empresa privada – dijo Ramón Genaro Díaz Bessone, comandante del segundo cuerpo de ejército durante el 8 de setiembre de 1975 y el 12 de octubre de 1976 cuando fue reemplazado por Galtieri. Esa frase la planteó en el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario, en Corrientes y Córdoba, donde cientos de empresarios los aplaudieron de pie en octubre de 1977.
La mayoría de las víctimas fueron jóvenes trabajadores con ideas revolucionarias que podían sintetizarse en que la felicidad sea patrimonio de todos y no la propiedad privada de unos pocos.

Casi cuatro décadas después, el capital y la empresa privada tiene formas legales e ilegales para multiplicarse, una de ellas, el narcotráfico; y los pibes, una vez más, son las víctimas fundamentales.
No fue casual. La recuperación económica de la región, a partir de 2005, según coinciden estudios de la Universidad Nacional de Rosario y del Litoral, entre otras, generó un cambio de perfil: ciudad de servicios, el famoso boom inmobiliario, exportaciones sojeras y recuperación industrial vinculada a lo agrícola.
Rosario, lugar estratégico desde lo geográfico, pasó a ser uno de los principales lugares por donde circulaba la mayor cantidad de dinero.
Y, según se desprende de este trabajo, la mayor cantidad de dinero incluye la mayor cantidad de dinero ilegal.

Por otra parte, la investigación del doctor Vienna define que el poder de Los Monos se constituyó a partir de la instalación de un gobierno de facto en los barrios La Granada y Las Flores. Leyes propias, violencia permanente, miedo y silencio. Un gobierno ilegal que se construyó mientras existían gobiernos legales, municipales y provinciales que, claramente, miraron para otro lado.

-Quiero hacer uno si o si. Tanto sea Salchicha o comerme un traidor. Ese Judas hijo de puta, averiguame todo que les mando a los pibes– dice Arón Treves, detenido en Coronda, uno de los que planeaba matar al juez Vienna y al fiscal Camporini.

La frase es emblemática: “…les mando a los pibes”.
“Los pibes” como sinónimos de sicarios.
Esa es la urgencia que plantea el narcotráfico.

Y no parece que haya recuperación del sentido existencial para los pibes con gendarmes y policías, sino con escuchas atentas, escuela, trabajo, deporte, cultura y alegría bien cerquita de ellos.
Porque esa solución “coordinada” entre los gobiernos de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires con el nacional, de poner gendarmes en las grandes ciudades no es más que cumplir el proyecto de Ronald Reagan de julio de 1988 y que luego se convirtió en el Plan Colombia, el plan Mérida en México y la permanente presencia del ejército en Río de Janeiro y San Pablo.
El resultado de esa política de seguridad ciudadana implementada por Estados Unidos generó y genera miles de muertes jóvenes, crecimiento del narcotráfico y negocios inmobiliarios varios.
De allí que nuestra idea es que este ciclo de acumulación y circulación de dinero fresco que es el narcotráfico también funciona como nueva etapa del imperialismo: control social sobre los pueblos del continente para garantizar que nunca más se produzca un enamoramiento masivo con la idea de la revolución.

La esperanza está en volver a hacerle sentir a miles y miles de pibes argentinos que tienen derecho a soñar, a reír, a enamorarse y que trabajar no es una gilada ni una pérdida de tiempo.
Y esa es una pelea cotidiana, cercana, afectiva y profundamente política y rebelde.
Porque así como no hay que naturalizar lo malo, tampoco hay que naturalizar lo bueno: miles y miles de maestras y maestros, trabajadores sociales, médicos, psicólogos, artistas, mujeres y hombres, todos los días en cada rinconcito de esta fenomenal geografía argentina ponen el oído, la caricia, la palabra y el proyecto para que chicas y chicos no sean mandados por distintos explotadores.

En ellos está el presente mejor.
Es urgente reparar en ellos.
Y también es imprescindible denunciar con nombre y apellido a los mafiosos y sus cómplices, sin pedir permiso a ningún poder para hacerlo.
Nuestros pibes, nuestras hijas necesitan algo más que cantarle el feliz cumpleaños y apagar las velitas de la torta.
Todavía estamos a tiempo.

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