domingo, 23 de julio de 2017

Duro comunicado de Argentores ante el levantamiento de “Fanny, la fan”

Cuando el cincuenta por ciento de la ficción argentina en 2017 en televisión abierta es eliminada del aire de un plumazo, a todos los que integramos la comunidad audiovisual el filo de un puñal helado nos recorre la espalda.

Los números de rating y publicidad que gobiernan despiadadamente al mundo de la televisión local, actúan como juez implacable cuya sentencia cumple un brazo ejecutor que no duda ni da lugar a apelaciones: “No me funciona, fuera”. Así, sin anestesia ni tiempo de espera. Esas son las reglas del juego, dicen todos, y a ellas nos ajustamos los que trabajamos en este medio.

Es verdad: la televisión de gestión privada es un negocio cuyo objetivo es ganar dinero. Pero, cuidado, no debemos olvidar (ni permitir que otros se olviden) que se trata de un espacio en el espectro radioeléctrico que pertenece a todos los argentinos, licenciado por el Estado para la “gestión privada” pero no de manera absoluta, como no lo son ninguno de los derechos consagrados en los cuerpos legales que nos rigen. No debe permitirse que los licenciatarios de una onda que pertenece a la Nación Argentina decidan la programación de ese canal sin tener en cuenta otra cosa que su beneficio económico, sin respetar la tradición audiovisual de la que son herederos, aunque no lo reconozcan.

Sin necesidad de considerar los valores estéticos que tiene el programa “Fanny, la fan”, eliminado el viernes 21 de la grilla de programación, porque nunca fueron tenidos en cuenta por el ejecutor, y del derecho absoluto que parece asistir a los programadores para decidir su destino de aire o de silencio, tenemos la obligación de poner en contexto real este hecho y entender que se trata de uno de los dos únicos programas de ficción diaria estreno que hay en toda la programación.

No es un programa más, es la mitad de la miserable cuota que los canales están dispuestos a poner en onda.

La desaparición de esta entrega diaria es una espina más en la corona que nos lacera, una muestra descarnada de la situación desesperante que atraviesa nuestro sector, crisis terminal nunca vista antes en este país, que fue líder en la producción de telenovelas y series en toda América, que exportó sus productos a Europa y a Asia, que exhibe estándares de calidad que nada tienen que envidiarle a los países más desarrollados y posee talento creativo reconocido por todos los grandes centros de producción del mundo.

Mientras los señores de los medios cierran exitosamente sus balances, nuestros autores, directores, actores, escenógrafos, extras y técnicos ven achicarse sus posibilidades de sobrevivir en esta jungla y están condenados a emigrar o a buscarse la vida como mejor les salga, haciendo lo que no saben y comiendo cuando puedan.

El levantamiento del programa de Telefe es la prueba palmaria de cómo nos maltratan como trabajadores, nos ningunean como creativos, desprecian y rebajan los programas de ficción nacionales y los sacrifican sin piedad en el altar de sus negocios y sus ganancias - que obviamente no son las nuestras - y a muchos le parece normal que esto ocurra.

Debe saber la opinión pública que:
  • cierran, una a una, las fuentes de trabajo para nosotros y a nadie de los que estarían en condiciones de cambiar esa siniestra ecuación, parece importarle...
  • ...desaparece la voz de nuestra ficción en la televisión y a ningún funcionario de la cultura se le mueve el corazón ni le remuerde la conciencia...
  • ...se desintegra una industria, tal vez para siempre, y los que trabajamos en ella nos sentimos huérfanos y abandonados.
Tal como lo viene peleando desde hace un año y medio en la Multisectorial por el trabajo, la ficción y la industria audiovisual, planteando en todos los foros nacionales e internacionales donde participa como institución, declarando públicamente en todos sus documentos, Argentores reafirma una vez más que los autores y toda la comunidad audiovisual argentina necesitan con urgencia, como cualquier otra industria en peligro que requiere de la ayuda del Estado para no hundirse, una ley que regule la actividad del sector audiovisual, específicamente en televisión, y ponga reglas de juego claras y contundentes que nos permitan sobrevivir con dignidad.

No pretendemos limosnas ni dádivas, queremos trabajar y poder exhibir nuestros programas, mostrar lo que somos y hacer conocer a nuestra Patria en el mundo tal y como es.

Queremos ser testigos y a la vez espectadores de nuestra realidad sin tener que asistir pasivamente a la promoción de otros mundos alejados de nosotros hasta el ridículo.

Este país nunca ha tenido sultanes, príncipes o reyes y las mil y una noches que atravesamos son de sufrimiento y espera.

Nuestras mujeres no son vendidas en la pubertad ni usan velo para tapar su cara.

No abrimos las aguas ni volteamos murallas.

Hablamos en argentino y no en doblaje.

Pensamos, escribimos y actuamos en criollo.

Y merecemos verlo.
Argentores, ​​​Consejo Profesional de Televisión



Campaña: normas para los medios públicos

Hernán Lombardi fijó algunas pautas para Radio Nacional y la Televisión Pública Argentina
Por: Pablo Sirvén
Para evitar que se repitan los desequilibrios informativos que favorecieron alevosamente al kirchnerismo en la TV Pública y Radio Nacional durante las elecciones de 2015, el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos dio a conocer ayer un protocolo con los principios para la cobertura de las inminentes PASO y de los comicios de octubre.

"Este es un aporte que contribuye a elevar el nivel del debate ciudadano y a mejorar desde los medios públicos la calidad y transparencia de nuestro sistema electoral", dijo Hernán Lombardi, titular del sistema, en la presentación de las reglas de juego que deberán respetar de ahora en más los principales medios estatales para la cobertura de noticias y notas relacionadas con las campañas electorales.

Se busca impedir así que se reiteren episodios bochornosos como los que, en su momento, los propios trabajadores de Canal 7 repudiaron al denunciar a los entonces responsables de la gerencia de noticias, Carlos Figueroa y Víctor Taricco, por la utilización masiva y "descaradamente de los espacios de los noticieros públicos para posicionar a los candidatos del Frente para la Victoria".

Figueroa, en aquel momento, trabajaba en paralelo en la campaña a jefe de gobierno porteño del FPV de Mariano Recalde.

Ayer, en cambio, se dieron a conocer nueve puntos mediante los cuales el Gobierno se compromete a asumir "la responsabilidad de poner a disposición de la ciudadanía información federal, pluralista y socialmente equitativa acerca del proceso eleccionario".

El documento indica que el foco de sus servicios de noticias estará puesto en "los temas de interés público, de importancia estratégica y de impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos, además de la campaña de propaganda y los actos partidarios".

Se subraya que la sociedad "tiene derecho a conocer las opiniones de toda la oferta electoral, por lo que la selección de los temas y candidatos a incluir no debe considerar sólo a las mayorías, sino mantener un equilibrio que considere también las propuestas de las minorías, las organizaciones de la sociedad civil y los expertos en cada materia".

Interesante el planteo de comprometerse a ser "activos en la verificación de los contenidos, aclarando a la audiencia si se trata de una información que no pudo chequearse o cuando la fuente no hubiera aportado suficientes evidencias".

La cobertura federal, teniendo en cuenta el interés de las distintas audiencias provinciales de todo el país, será una "prioridad central" y también cuando los partidos fijen posición sobre temas concretos de interés público como problemas sociales, seguridad, salud, cultura, educación, infraestructura, derechos humanos y medio ambiente. Si se producen errores o inexactitudes en las transmisiones, se obliga a rectificarlas. Del mismo modo se evitará la difusión de afirmaciones injuriosas o incomprobables y la cobertura de denuncias contra los candidatos durante la campaña, que "deberán difundirse solamente cuando se tengan las pruebas de esa denuncia".

Se dará preferencia a las entrevistas a varios referentes por sobre las individuales, proponiendo un tema específico a todos los candidatos "como forma de elaborar una discusión menos dispersa sobre cada asunto".

Además de exigir equidad de género en la cantidad de personas invitadas a opinar y la difusión de encuestas sólidas, que indiquen su fuente y metodología, hay deberes también para el oficialismo: "La publicidad de los actos de gobierno no podrán contener elementos que promuevan expresamente la captación del sufragio a favor de ninguno de los candidatos a cargos públicos electivos nacionales", y quedará prohibido desde la semana previa a los comicios "la realización de actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo". El día de la elección, asimismo, los medios públicos no podrán difundir encuestas y proyecciones de resultados hasta las 21.
Foto:  Mariana Araujo
Fuente: Diario La Nación

Medios públicos incluyentes, sin vetos de ninguna índole

Los medios públicos se han convertido en una necesidad para aquellas personas que demandan información de calidad, más aún en estos tiempos en que la tecnología acerca los hechos a los ciudadanos. Todos los países que se consideran desarrollados los tienen y los protegen. En Europa, por ejemplo, la población consume más medios públicos que privados porque los primeros son un referente de calidad.

La administración anterior tuvo el acierto de fundarlos en Ecuador, y ahora el presidente Lenín Moreno ha decidido fortalecerlos. El país necesita medios públicos plurales. Lo ideal es que todas las voces de la sociedad estén representadas en ellos y el ecuatoriano de a pie se vea reflejado en sus páginas; que sus reportajes de radio y televisión aborden temas que en otras estaciones no cabrían porque están sometidas a la lógica del mercado.

Ese es el compromiso de las nuevas autoridades: una línea editorial independiente, pero incluyente, sin vetos de temas ni de personajes.

Editorial de El Telégrafo

Vanesa Defranceschi Sadi de Noble: “Para todos soy el monje negro de la familia”

Vanesa es abogada y esposa de Felipe Noble, uno de los herederos del Grupo Clarín. Dice que a él le legaron responsabilidades y que se está preparando para asumirlas
Por: Julieta Mondet
Hace apenas un mes y una semana que falleció Ernestina de Noble. Son las cinco de la tarde de un día gris plomizo de lluvia incesante. Sabe que será inevitable no abordar el tema y por eso, no le esquivará. Aunque, aclara, dulce y firme a la vez, que su interés es poder promocionar el Horse Parade, una muestra de arte de la que es madrina y que cuenta con nueve artistas que intervendrán caballos que luego serán subastados para una causa benéfica en el Hipódromo de Palermo. “Somos la cara solidaria del Grupo Clarín”, dice Vanesa Defranceschi Sadi de Noble. Entonces, su amiga y organizadora del evento, Verónica Quintana, toma la palabra: “Hacen mucho a beneficio. Y ella es como un ángel de la guarda de él (Felipe Noble), lo cuida con toda su alma, le dio una familia y, a su vez, es temeraria, y puede atender a los medios perfectamente. Funcionan muy bien. Se mueven en bloque y siempre por solidaridad. Sino, preguntale cómo le dicen”. Interpelada, la protagonista responde: “Para todos soy el monje negro de la familia”. Vanesa es la esposa de Felipe Noble, el hijo de la fallecida Ernestina, dueña del mayor paquete accionario del Grupo Clarín. Y ella asume ese apodo con comodidad. “Por algo lo dirán”, lanza refugiada en una taza de té en el bar Malloy’s para enseguida contar cómo surgió este madrinazgo del Horse Parade. “Con Verónica tenemos una larga amistad, y el año pasado Felipe participó interviniendo un caballo y este año me hizo la propuesta de amadrinar la expo y para mí es un honor”, relata entusiasmada mientras la tarde se hace cada vez más oscura y el diálogo va desgranándose poco a poco.

¿El arte es una válvula de escape para Felipe?
Sin duda la familia y el arte son una terapia que lo saca de sus obligaciones como miembro del Grupo Clarín y como “hijo de”. Aunque en estos momentos no está creando porque no tiene tiempo, sí va a museos, son su cable a tierra.

¿Va a las oficinas del Grupo Clarín?
Solía ir tres veces por semana. Ingresa por la puerta por la que entran todos, come en el buffet con todos y saluda a todos. Y yo lo mismo. De hecho, cuando nos ven, muchos empleados nos acercan sus inquietudes para que intervengamos. Felipe tiene la humildad que le inculcó su mamá.

¿Cómo transita la familia el fallecimiento de Ernestina?
Son tiempos muy difíciles porque la presencia de mi querida suegra –así se dirigirá siempre a Ernestina– era muy fuerte y su ausencia aún más. El ir a la casa y que no esté implica que a uno se le retuerza el corazón. Con ella compartíamos charlas y silencios. Ella daba cátedra con sus palabras, sus gestos, sus miradas. Y se tomaba su tiempo para preguntarte sobre tus asuntos. Parece que la puedo visualizar con sus manos sobre la mesa. Era muy cariñosa, se desvivía por sus hijos y nietos. La relación madre e hijo era de un amor muy puro. Y gracias a Dios se pudieron disfrutar.

¿Cómo es la relación entre Felipe y Marcela?
Siempre fueron bastante unidos. Quizás por cuestiones laborales no pudieron estar mucho tiempo juntos. Pero lo más importante es que cuando su madre empezó a no estar bien se unieron muchísimo más. Yo estoy muy contenta por eso y ellos también. Les hace muy bien a ellos y al entorno.

¿Tienen noción de la herencia? El decía que heredaría “una pila de problemas”.
La herencia es un tema privado de los hermanos. Y respecto a los “problemas” yo lo traduciría como una pila de responsabilidades que llegado el momento y en la medida en la que él tenga conocimiento de todo, empiece a manejar.

¿Alguna vez él manifestó querer tomar las riendas del grupo?
Felipe ingresó a la Fundación Noble hace cinco años, y hace mucho, pero no alardea ni comenta. Y respecto a las riendas, mi opinión como su esposa es que él tiene una gran capacidad y va a adquirir mucha más cundo termine la capacitación que le están dando para que pueda ocupar su lugar dentro del grupo, tal como fue la voluntad de mi suegra: que sus dos hijos sigan unidos y con el legado que les dejó junto con sus socios, que fueron hombres leales a ella y van a seguir siéndolo con sus hijos. Todo a su debido tiempo.

¿Cuál es la relación que tienen con Héctor Magnetto?
Felipe lo quiere como a un padre y confía ciegamente en él. Y por ende, yo también. Tenemos muy buena relación y estamos siempre en contacto. Su hija (N. de la R.: se refiere a Marcia Magnetto) de hecho es la madrina de Mora, nuestra hija mayor.

¿Pensaron en hacer política partidaria?
Nos gusta la política en su teoría pero en la práctica no se condice con lo que pensamos o haríamos.

¿Les han ofrecido?
A mí sí. De todos los partidos. Pero no.
Foto: Marcelo Aballay
Fuente: Diario Perfil

Otras Señales

Quizás también le interese: