jueves, 22 de junio de 2017

El Wall Street Journal despide a un veterano periodista por violar sus principios éticos

The Wall Street Journal anunció hoy el despido de un veterano periodista del diario, Jay Solomon, por violar sus principios éticos y presuntamente desarrollar actividades empresariales ajenas a sus actividades informativas.

Solomon trabajó durante dos décadas en el periódico neoyorquino y era un veterano reportero de la sección internacional. Había cubierto temas claves parar el diario como la proliferación de armas nucleares y el terrorismo.

La salida del periodista se conoció poco después de que la agencia AP publicara hoy una extensa nota que apuntaba las relaciones del periodista con un empresario de armas, Farhad Azima, con el que Solomon mantenía una estrecha vinculación.

Al parecer, Azima, un hombre de negocios iraní nacionalizado estadounidense que ha realizado trabajos secretos para Washington y transportado armas a gobiernos extranjeros, intentó sumar a Solomon como accionista de una empresa en formación.

Alguna de las comunicaciones entre ambos indican que Solomon llegó a participar como emisario en ofertas de Azima, y otras fuentes confirmaron que el periodista participaba en estos negocios.

Según The Wall Street Journal, que cita partes de esa nota de AP, Solomon llegó a utilizar a ese empresario como fuente de información, aunque la agencia dice que en sus informes periodísticos de los últimos cuatro años nunca lo identificó.

"Estamos consternados por las acciones y la falta de criterio de Jay Solomon. Los hechos planteados en ese reportaje son graves", dice el Journal en un comunicado.

"Mientras está en curso nuestra investigación, hemos llegado a la conclusión de que Solomon violó sus obligaciones éticas como reportero, así como nuestros estándares", agrega la nota del diario.

Según el Journal, no se ha podido confirmar si Solomon llegó a recibir dinero por las gestiones hechas en favor de Azima ni si llegó a ser accionista de la empresa en formación, Denx.

El periodista reconoció que "claramente" había cometido errores y había incursionado en un mundo que "no entendía", pero negó haber participado en negocios con Azima.

"Entiendo que los correos electrónicos y las conversaciones que tuve con el señor Azima pueden parecer que estaba involucrado en algunas actividades gravemente preocupantes", admitió Solomon.
Fuente: Agencia EFE

On Video, el Netflix de Telefónica, alcanzó 150 mil clientes en Argentina

Por: Anabelia Horbuz
Durante NexTV Series South America 2017, Gustavo Castro, Marketing y Contenidos del servicio de streaming On Video de Telefónica, aseguró que la plataforma ya cuenta con alrededor de 150 mil clientes en Argentina.

On Video se lanzó comercialmente a comienzos de 2011, “cuando Netflix todavía no estaba” en la región y está disponible para los abonados de banda ancha de la empresa de telecomunicaciones.

Según el directivo, uno de los fuertes de On Video es la oferta de contenido local. “De entrada tuvimos acuerdos con (los canales de TV abierta) Telefe, Artear, América que nos permiten integrar contenido de TV local con cine nacional”. El servicio ofrece los modelos S-VOD y T-VOD, aunque según Castro “hay más consumos por suscripción que transaccional”.

A partir de 2018, las empresas de telecomunicaciones están autorizadas a ingresar al mercado de TV paga en Argentina (en principio en algunas regiones), aunque sólo a través de vínculo físico, dejando afuera la opción DTH que Telefónica ofrece en otros mercados de la región. Al respecto, Castro dijo durante el evento que están “pensando cuál va a ser el camino a seguir” y reconoció que para Telefónica “el video es un negocio clave”.

“La definición de lo que vamos a hacer va a partir de lo que creamos que la gente nos está pidiendo”, dijo Castro. “Queremos que la experiencia del cliente sea una experiencia global de contenidos. Nuestra aspiración es que pueda consumir el contenido que quiere en nuestra plataforma”. Castro formó parte del panel ejecutivo denominado “Estrategias OTT por suscripción”.
Fuente: nextvnews.com

PáginaI12 salió sin firmas

PáginaI12 se publica sin firmas por el paro que sus trabajadores votamos ayer por unanimidad en asamblea.

Reclamamos al Grupo Octubre la apertura de una negociación que nos permita alcanzar un acuerdo salarial más cercano al “índice de inflación de los trabajadores” de la UMET que a los deseos del gobierno de Mauricio Macri.

Reclamamos al Grupo Octubre que pague el 12% de aumento que debió pagar hace dos semanas por la paritaria que Editorial La Página SA firmó como parte de AEDBA.

Reclamamos al Grupo Octubre que los compañeros que se sumaron a la web sean reconocidos como trabajadores de PáginaI12, con sus mismos derechos, ya que pese a nuestros pacientes reclamos son obligados a facturar cifras muy por debajo de lo que corresponde a las tareas que desempeñan, y para peor les pagan con cheques y con demoras.

Reclamamos al Grupo Octubre que regularice la situación y pague en fecha a los compañeros que facturan como falsos corresponsales en el exterior o como colaboradores, y a los compañeros motoristas, que no son “proveedores externos” como pretende la empresa sino trabajadores de PáginaI12.

Reclamamos al Grupo Octubre terminar con las respuestas dilatorias y afrontar un diálogo más acorde a los que predicamos cada día desde PáginaI12.
Comisión Interna SiPreBA
Ver anterior: Paro hasta el cierre en PáginaI12 por incumplimientos del Grupo Octubre

Red Intercable y Nextel-Clarín acordaron compartir espectro e infraestructura en 560 localidades

El convenio beneficiará a 1 millón de hogares y a 5 millones de habitantes. Las cooperativas y pymes son nuestros socios estratégicos para mejorar las comunicaciones en todo el país, sostiene el Ministerio de Comunicaciones. El Cronista editó: con esto el Gobierno busca profundizar el despliegue de la telefonía 4G para mejorar la calidad del servicio. Saldrá a ofrecer más ancho de banda con la subasta de espectro que fue cedido a una empresa del grupo Vila-Manzano y seguirá limpiando el espectro radioeléctrico
Por: Andrés Sanguinetti
El acuerdo firmado entre Nextel y un grupo de operadores de TV paga independientes agrupados bajo el nombre de Red Intercable que brindan servicio en más de 580 localidades del interior evidencia en parte el objetivo de la empresa de telefonía celular del Grupo Clarín de expandir sus actividades de la mano de socios que le permitan engrosar su posición en el negocio de la 4G. Más, teniendo en cuenta la ventaja que las otras tres firmas del sector le llevan tanto en cantidad de clientes como en inversiones en infraestructura. Pero que el acuerdo haya sido anunciado en la sede del Ministerio de Comunicaciones por el titular de la cartera, Oscar Aguad da cuenta de la necesidad del Gobierno de auspiciar un crecimiento del espectro por el cual se ofrece hoy la telefonía celular en el país, considerado por las propias autoridades como escaso.

Gracias al convenio, Red Intercable podrá utilizar el espectro de Nextel en las localidades donde opera, mediante el uso de infraestructura propia, para dar banda ancha móvil o fija. Así, los casi cinco millones de clientes de Red Intercable serán también potenciales usuarios de la 4G que ofrecerá la empresa del Grupo Clarín. El acuerdo establece que Red Intercable se encargará la inversión de despliegue, estimada en u$s 100 millones en los primeros dos años para dar cobertura al 100% de las localidades en las que opera. En este contexto.

Aguad aprovechó la convocatoria de prensa en la cual se anunció dicho convenio para anticipar la decisión oficial es la de distribuir entre las operadoras más espectro para 4G. Recordó la entrega de un bloque de bandas en 2,5 Ghz, que Cablevisión debió devolver como parte del acuerdo firmado con el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) para que se le aprobara la reatribución de frecuencias obtenidas a partir de la compra de cinco empresas por parte de Nextel. Por esta operación, el Estado nacional recaudó más de u$s 200 millones y cierra un acuerdo más amplio que incluyó el desembarco de Nextel como cuarto operador entrante al servicio de 4G.

Según Aguad, “concluye un círculo que se inició hace un año y cuatro meses con el ingreso de la empresa del Grupo Clarín a un mercado donde reinaba el statu quo y en el que tiene que haber operadores fuertes que compitan por los clientes”.

El objetivo del Gobierno busca mejorar el servicio de datos móviles por lo que abre la puerta a asignaciones adicionales de frecuencias para Claro, Movistar, Personal y Nextel. Por eso en pocas semanas les ofrecerá las que el gobierno anterior le asignó a Arlink, del grupoVila-Manzano, pero que luego no le fueron entregadas lo cual generó un proceso judicial que ahora Aguad estaría por resolver de manera privada para luego volver a licitar estas bandas.

A esto se suma la migración del espectro hoy usado por Telecentro en la banda de 700 megas también para ofrecerlo a las operadoras que, en todo caso, ya la tienen asignada desde 2014. Según Aguad, el Gobierno “va a seguir limpiando espectro para llegar en 2019 a los 1000 megas, luego de haber recibido un país con 220 megas y ubicarlo actualmente en los 550”.

Además de anticipar que a fin de año habrá una prueba piloto para conocer el funcionamiento del servicio de 5G que estará a cargo de Nokia, sostuvo que la aspiración de su ministerio es que la inversión en infraestructura en telecomunicaciones pueda pasar del 1% al 3% del PBI, lo cual representaría u$s 1750 millones. Dijo además que las empresas más pequeñas “también tienen lugar en este contexto” y las consideró “aliadas del Gobierno” para mejorar la conectividad. “Buscamos que todo el país tenga la misma calidad de servicio móvil. Y en este punto las cooperativas y pymes son nuestros socios estratégicos”. También anunció un acuerdo con el Banco Nación para ofrecer líneas de crédito accesibles a los cableoperadores que quieran ampliar el tendido de fibra óptica al hogar. Destacó además el rol de ARSAT en el despliegue del Plan Federal de Internet “que acelerará la conexión de alta velocidad” ya que el espectro de 900 Mhz y el de 2,6 Ghz permiten más banda ancha en poco tiempo y con excelente cobertura y velocidad”.

Nueva ley después de las elecciones de octubre
Además de los objetivos de incrementar el espectro de 4G para mejorar los servicios de telecomunicaciones, el ministro Aguad, confirmó que el Gobierno enviará al Congreso la nueva ley regulatoria del sector “después de las elecciones’ de octubre”. Según el funcionario, el texto del proyecto “está prácticamente listo aunque podría abrirse una nueva ronda de consultas a través de la web, para incorporar nuevos elementos”. Se trata del marco normativo que reemplazará a leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual y de Argentina Digital votadas por el kirchnerismo que el gobierno de Cambiemos pretende enterrar definitivamente.
Fuente: El Cronista

miércoles, 21 de junio de 2017

Paro hasta el cierre en PáginaI12 por incumplimientos del Grupo Octubre

Los trabajadores de PáginaI12 reunidos en asamblea, ante el pago incompleto de los salarios de mayo y otras irregularidades por parte del Grupo Octubre, votamos esta tarde por unanimidad un paro hasta el cierre de la edición.

Quienes hacemos día a día PáginaI12 recibimos hoy una nueva respuesta dilatoria del Grupo Octubre, que lleva dos semanas sin pagar el 12% de aumento correspondiente a la paritaria que Editorial La Página SA firmó como parte de la cámara AEDBA.

La decisión empresarial, en momentos en que reclamamos la apertura de una negociación superadora del mísero acuerdo salarial convalidado por un sindicato fantasma como la UTPBA, implica un nuevo golpe a nuestros bolsillos, castigados ya en 2016/17 con un aumento inferior en 15 puntos con respecto a la inflación.

El no pago del aumento no es el único motivo que nos lleva a parar. Los compañeros que desde el Diario Z se sumaron a la web todavía no fueron reconocidos como trabajadores de PáginaI12 y son obligados por el Grupo Octubre a facturar cifras muy por debajo de lo que corresponde a la tarea que desempeñan. Por si fuera poco, cobran con cheques y con demoras.

A ello se suma un perjuicio adicional para quienes facturan como falsos corresponsales en el exterior o como colaboradores, y para los compañeros motoristas, a quienes el Grupo Octubre considera “proveedores externos” y les paga con meses de retraso.

Ante estas irregularidades, desde la asamblea de PáginaI12 reclamamos al Grupo Octubre terminar con las respuestas dilatorias, regularizar la situación de todos los trabajadores y abrir una mesa de negociación hasta alcanzar un acuerdo salarial más cercano al “índice de inflación de los trabajadores” que elabora la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) que a los deseos del gobierno de Mauricio Macri.
Asamblea de Trabajadores de PáginaI12 - Comisión Interna SiPreBA

Encuentro Regional de Telecomunicaciones 2017

El Encuentro Regional de Telecomunicaciones se llevará a cabo el 28 y 29 de junio en Rosario y contará con una Exposición Comercial de más 75 marcas. A ocho días de su inicio, se revela la agenda completa de actividades.
El Centro de Convenciones Ros Tower será testigo de la nueva edición de Encuentros, que se realizará el 28 y 29 de junio en Rosario, Argentina. La jornada tendrá 11 capacitaciones y una Exposición Comercial con más de 75 marcas a nivel internacional.

El Encuentro Regional de Telecomunicaciones 2017 cuenta con la Declaratoria de Interés Provincial del Gobierno de la provincia de Santa Fe y la Declaratoria de Interés Municipal de la municipalidad de Rosario.

También se incluyen los auspicios institucionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Cabase, Cacpy, Cadero, Caper, Copitec, Express, Gigared, Polo Tecnológico Rosario, Red Intercable y Red Intercable Digital.

Agenda de Encuentros 2017
Miércoles 28 de junio:
Talk Shows: Los OTT recalientan las redes de acceso
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Moderador: Ing. Marcelo Posse
Disertantes: Ing. Marcelo A. Ruggiero - Ing. Sebastián Rossi - Ing. Juan Ramón García Bish
Horario: 10:00 horas

Taller: Configurando redes como piezas de lego
Disertante: Diogo Avelino - Technical Director LATAM at Reichle & De-Massari AG - KOC Latinoamérica
Horario: de 10:00 a 13:30 horas y de 14:30 a 18:00 horas
Costo: $590

Workshops: Es hora de sacar el CMTS a la calle?
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Disertante: Ing. Horacio Arrigo - Ing. Rodrigo Marín
Horario: 11:30 horas

Workshops: Flowdat para el control de tráfico y fraude
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Disertante: Emiliano Bonansea
Horario: 14:00 horas

Talk Shows: TelAm ante la transformación de la industria periodística
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Disertante: Rodolfo Pousá - Presidente de la Agencia TelAm
Horario: 14:30 horas

Talk Shows: Redes de Telecomunicaciones para la próxima década
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Moderador: Ing. Marcelo Posse
Disertantes: Nahuel Garavaglia - Ing. Jorge Furiasse - Ing. Juan Ramón García Bish
Horario: 16:00 horas

Jueves 29 de junio:
Talk Shows: La radio online y los prosumidores digitales
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Disertantes: Lic. Yésica Bernardou, Leonardo Rocha
Horario: 10:00 horas.

Taller: El periodismo multimedia y sus desafíos
Disertante: Magdalena Maria Cash, Subgerencia de Nuevas Tecnologías TELAM
Horario: de 10:00 a 14:00 horas
Costo: $300

Foro: Sentencia de muerte para la tarifa plana de internet?
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Moderador: Mariana Rodriguez Zanni
Panelistas: Dr. Patricio Seoane, Ing. Marcelo Massatti e Ing. Juan Ramón García Bish
Horario: 11:00 horas

Workshops: Aplicando inteligencia a redes FTTx
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Disertantes: Ing. Juan G. Dominguez - Ing. Juan E. Senor
Horario: 12:30 horas

Talk Shows: Presentación
(Sin costo y se podrá ingresar con la acreditación general)
Panelistas: Cdor. Hernán Seoane, Ing. Ariel Graizer y Franco Cecchini
Horario: 13:30 horas

Extra: Presentación del canal 13 de Rio Cuarto
Horario: 15:30 horas

Comunicación Política: La visita de Mauricio Macri a una emprendedora

La emprendedora aclaró que "no tiene militancia política, ni al partido del presidente ni a ningún otro", aseguró y agregó "no me dedico a la política. Sí lo voté porque creo en su proyecto, pero también creo en el laburo". Más tarde se supo que a la sorpresiva visita fue una asesora de un concejal del PRO Rosario
Cuenta la Agencia TelAm que Mauricio Macri visitó este martes en forma sorpresiva a una emprendedora de Rosario que le había escrito una carta contándole su proyecto. La mujer le convidó mate y facturas. “Yo le escribí una carta contándole mi historia, y no pensé que se iba a armar tanto revuelo”, dijo hoy Elisa (59), propietaria junto a su marido Jorge (60) de un servicio de encomiendas puerta a puerta entre Rosario y Santa Fe.
Rosario3 agregó: Los vecinos del lugar gritaban expresiones de apoyo y cariño al presidente. "Sí se puede", vociferaban al arribo de Macri, mientras las calles de la zona se habían cortado por seguridad.
Tanto en entrevistas con Canal 3 como en el diario La Capital, Elisa aclaró que no tiene militancia política, ni al partido del presidente ni a ningún otro. "No me dedico a la política. Sí lo voté porque creo en su proyecto, pero también creo en el laburo. Se sale adelante trabajando. Tenemos que poner el hombro todos los argentinos. Hoy se habla de la grieta, pero no se hace nada para que esa grieta se cierre", dijo.

La periodista Beatríz Priotti, de LT8, aportó este dato: Una vecina que "espontaneamente" se enteró de visita de Mauricio Macri al la Pyme de zona oeste es asesora de concejales del PRO. Luego le consultó a la concejala Renata Ghilotti si Angelina era su asesora. Le dijo que desde hace una semana la "vecina" ya no lo era; sí lo es del concejal Carlos Cardozo, también del PRO.

En efecto, Angelina es militante del macrismo local, hasta hace pocos días trabajó con la edila Renata Ghilotti y hoy integra el equipo de Carlos Cardozo. El propio concejal lo confirmó a La Capital y aseguró que quienes -como su asesora- estuvieron ayer en 24 de septiembre al 3500 no fueron convocados por el PRO Rosario sino que se enteraron de la vista "de manera espontánea". Y que incluso él tampoco sabía la agenda de Macri en Rosario.

Cardozo contó a La Capital que Carina, una militante de sus equipos técnicos, vive en barrio Alvear y que sus padres le avisaron que muy cerca de su casa se estaba desplegando un fuerte operativo de seguridad, además de la presencia del móvil de Canal 3. Y que se rumoreaba por la zona de una posible visita del presidente. "Ellas estaban en el Monumento, tomaron un taxi y se fueron para allá, como un gesto totalmente espontáneo de dos militantes que se enteraron que el presidente iba a estar en el barrio de una de ellas y fueron", señaló Cardozo.

En televisión, y ante la pregunta de la cronista, la asesora del PRO contó que no conocía a las personas que estaban hablando con Macri, que se enteró por la televisión y por vecinos que les avisaron. Dijo también que sentía "orgullo de ver al presidente y a la primera dama", y que "son cosas que no pasan todos los días".

"Fue una actitud espontánea de dos militantes que -casualmente- porque los padres de una de ellas viven en el lugar, se llegaron hasta allí ante la posibilidad de estar cerca del presidente", reiteró Cardozo. Aseguró también que ni siquiera él sabía donde iba a estar Macri: "Yo no sabía dónde iba a estar el presidente, la gente que estaba allí era gente del barrio". Consultado por si habían sido convocados por el PRO rosarino contestó: "No, absolutamente no".

El edil destacó que además de trabajar en el Concejo, "Angie" es una de las impulsoras el espacio Pro Social Rosario, "que organiza todos los fines de semana acciones que tienen que ver con contención, como organizar en vecinales, iglesias y clubes la fiesta de cumpleaños de chicos del barrio cuyas familias no tienen posibilidad de hacerlo. Entonces llevan payasos, globos, sorpresas y la torta".

La Capital, miércoles 21:

martes, 20 de junio de 2017

Facebook está cansando a los medios

Los esfuerzos de la red para ofrecer más videos originales de gama alta están encontrando resistencia de medios frustrados por la forma en que la compañía los ha tratado
Por: Sarah Frier | Gerry Smith
Cuando Facebook quiere probar algo nuevo, una de sus primeras llamadas es a CNN.

Fue un aliado clave cuando introdujo su aplicación de lectura de noticias, Paper, en 2014. Cuando la red social cerró Paper poco después, transformándolo en una serie de historias que cargan rápidamente en el móvil llamada Instant Articles, CNN se mantuvo a bordo. Y el año pasado, cuando Facebook comenzó a enfocarse video en vivo, CNN fue uno de los pocos que recibió una tarifa para producir clips de, por ejemplo, los resultados de las elecciones que se proyectaron en el Empire State Building.

Pero la tensión está creciendo en la relación. El último acercamiento de Facebook a medios como CNN es que proporcionen un flujo regular de videos originales, editados y de calidad televisiva, que darán a la compañía de Mark Zuckerberg la oportunidad de competir con YouTube para quedarse con parte del presupuesto que las marcas destinan a la televisión cada año. A cambio, los medios pueden obtener una parte de los ingresos por los anuncios que se reproduzcan en medio de los videos. Facebook controlará todas las ventas de anuncios.

Es cada vez más difícil para CNN y otros ver estos acuerdos como mutuamente beneficiosos. "Facebook es sobre Facebook", dice Andrew Morse, director general de operaciones digitales de CNN. "Para ellos, estos son experimentos, pero para las compañías de medios que buscan asociarse en compromisos significativos, llegan a ser un poco como latigazos". Morse dice que la compensación financiera ofrecida por Facebook no es suficiente para convencerlo de que trabajar directamente con la red social será valiosa en el largo plazo.

Jason Kint, director ejecutivo del grupo de comercio de la industria Digital Content Next, fue más contundente. "Las compañías de medios son como los siervos que trabajan en la tierra de Facebook", consideró.

Durante los últimos años, ha sido fácil para la tecnológica encontrar organizaciones de noticias deseosas de probar sus últimas ideas. Las compañías dependen en gran medida de Facebook para aumentar su audiencia, especialmente en dispositivos móviles. Sin embargo, diversos medios han comenzado a retirarse de las asociaciones con Facebook, ante la preocupación de que están poniendo más de lo que están recibiendo.

La creación de las historias y videos puede ser costosa y limita las relaciones directas de los editores con los lectores, según ejecutivos de seis compañías de noticias. Dicen que Facebook sigue cambiando qué tipo de material está pidiendo, y la empresa no paga lo suficiente ni da suficientes datos. Varios de los ejecutivos dicen que disminuirán sus compromisos de Facebook a menos que las cosas mejoren.

Fidji Simo, vicepresidente de producto de Facebook, dice que la red social ha escuchado las quejas y está trabajando para suavizar las relaciones. Entre otras cosas, está fomentando lluvias de ideas con los medios de comunicación en lugar de simplemente dejarles una lista de demandas. El jefe de las asociaciones de noticias de Facebook, el expresentador de noticias de la NBC, Campbell Brown, contratado en enero, ha organizado cenas y sesiones de entrenamiento para escuchar los argumentos de las compañías para una mejor compensación.

"Si el periodismo no está sobreviviendo en este ambiente, eso es malo para la sociedad, pero también es malo para Facebook", dice. Sin embargo, Simo señala que las compañías de medios no deben esperar recibir un pago inicial que algunos están pidiendo, en parte porque Facebook recompensa la audiencia y en parte porque la audiencia es su propia recompensa.

Los ejecutivos de noticias dicen que las iniciativas de periodismo de Facebook hasta ahora han hecho poco para mejorar sus relaciones con la compañía y que sigue siendo menos colaborativa y más sesgada hacia sus propios intereses que Apple News, Snapchat Discover o Google Accelerated Mobile Pages. Para el momento en que Facebook se ofrece para ayudar con algo, dice Suzi Watford, directora de marketing del Wall Street Journal, ya tiene un plan y no está interesado en más discusiones.

El New York Times recientemente se retiró de Instant Articles, al igual que The Guardian. Dado que estos artículos están alojados en Facebook directamente en lugar de en los sitios de los editores, no han producido muchas suscripciones. Facebook ha empezado a trabajar con editores para promover suscripciones digitales en Instant Articles. The Times también redujo su producción de videos de Facebook Live porque las cuotas de Facebook hicieron demasiado difícil producir clips de calidad, dice una persona familiarizada con el asunto. El último empuje de video de Facebook requerirá aún más recursos, porque los videos necesitan edición, pero por ahora el Times está dispuesto a experimentar con ellos, dice la persona.

Mientras, Facebook está buscando acuerdos en espectáculos y proyectos que puedan competir con YouTube este verano, por ahora necesita que otras compañías produzcan videos que sus mil 900 millones de usuarios quieran ver. Y mantener los News Feeds llenos de videos de grandes empresas puede ayudar a Facebook a disipar las preocupaciones de los usuarios y de los gobiernos de que está circulando material de baja calidad o amplificando mentiras vestidas como noticias.

El 8 de junio, Facebook anunció que permitiría a cualquier editor publicar anuncios en artículos instantáneos y dijo que ha estado pagando un millón de dólares en ingresos totales diariamente al grupo de empresas que están probando anuncios en el servicio. Ben Lerer, director ejecutivo de Group Nine Media (que incluye a los medios Thrillist, NowThis News y el Dodo), dice que aunque no está satisfecho con los acuerdos con Facebook, es optimista de que van a mejorar. De cualquier manera, dice, "lloriquear y quejarse de que Facebook no está generando dinero probablemente no va a ser el enfoque más exitoso para construir una asociación con Facebook en la que se genere mucho dinero".
Fuente: Bloomberg BusinessWeeck

‘Somos los nuevos enemigos del Estado’: el espionaje a periodistas en México

Al centro, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto durante el desfile militar del Día de la Independencia, en septiembre de 2016 - Foto: Mario Guzman/European Pressphoto Agency
Por: Azam Ahmed y Nicole Perlroth
Destacados defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción de México han sido afectados por un avanzado programa de espionaje adquirido por el gobierno mexicano que, en teoría, solo debe ser utilizado para investigar a criminales y terroristas.

Entre los blancos del programa se encuentran abogados que investigan la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, un economista que ayudó a redactar un proyecto de ley anticorrupción, dos de los periodistas más influyentes de México y una estadounidense que representa a víctimas de abusos sexuales cometidos por la policía. Los intentos de espionaje incluso han alcanzado a los familiares de los activistas y periodistas, incluido un adolescente.

Desde 2011, al menos tres agencias federales mexicanas han gastado casi 80 millones de dólares en programas de espionaje de una empresa de origen israelí.

El software conocido como Pegasus se infiltra en los teléfonos inteligentes y otros aparatos para monitorear cualquier detalle de la vida diaria de una persona por medio de su celular: llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, contactos y calendarios. Incluso puede utilizar el micrófono y la cámara de los teléfonos para realizar vigilancia; el teléfono de la persona vigilada se convierte en un micrófono oculto.

La empresa que fabrica el software, NSO Group, afirma que vende la herramienta de forma exclusiva a los gobiernos con la condición de que solo sea utilizada para combatir a terroristas o grupos criminales y carteles de drogas como los que han violentado a los mexicanos desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, según decenas de mensajes examinados por The New York Times y analistas forenses independientes, el software ha sido utilizado para vigilar a algunas de las personas que han sido más críticas del gobierno, así como a sus familiares, lo que muchos ven como un intento sin precedentes para debilitar e intimidar a la gente que intenta ponerle fin a la corrupción que afecta a la sociedad mexicana.

“Somos los nuevos enemigos del Estado”, señaló Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad, quien redactó e impulsó la legislación anticorrupción apodada Ley 3de3. Su iPhone y el de su esposa fueron blanco en varias ocasiones del programa espía, según un análisis forense independiente. “La nuestra es una sociedad en la que la democracia se ha deteriorado”, afirmó Pardinas.

Los ciberataques sofisticados en contra de ciudadanos son indicativos de las luchas internas que se libran en México y despiertan cuestionamientos legales y éticos sobre un gobierno que enfrenta fuertes críticas por sus antecedentes en temas de derechos humanos.

Según la ley mexicana, un juez federal es el único que puede autorizar la vigilancia de comunicaciones privadas y solo cuando los funcionarios demuestran que tienen un caso bien armado para realizar esa solicitud. Es muy poco probable que el gobierno haya recibido esa aprobación judicial para hackear los teléfonos de los activistas y periodistas, comentaron varios exfuncionarios de los servicios mexicanos de inteligencia.

“Las agencias mexicanas de seguridad no le pedirían una orden a la corte porque saben que no la obtendrían”, dijo Eduardo Guerrero, un exmiembro del Centro de Investigación y Seguridad Nacional de México, una de las agencias gubernamentales que utilizan el programa espía Pegasus. “¿Cómo sería posible que un juez autorizara vigilar a alguien que se dedica a la protección de los derechos humanos?”.

“Por supuesto que no se puede justificar esa intervención”, agregó Guerrero. “Pero eso es irrelevante. En México nadie pide permiso para hacerlo”.

Los intentos para realizar hackeos fueron muy personalizados: llegaron a los objetivos por medio de mensajes diseñados para inspirar pánico y conseguir un acceso rápido a los teléfonos celulares. En el caso de Carmen Aristegui, una de las periodistas más famosas de México, un operador se hizo pasar por la embajada de Estados Unidos en México y le imploró darle clic en un enlace para resolver un supuesto problema con su visa. La esposa de Pardinas, el activista anticorrupción, recibió un mensaje en el que le ofrecían pruebas de que su marido tenía un amorío.

El gobierno mexicano reconoce haber recabado información de sospechosos legítimos de un modo apegado a derecho. “Como en cualquier régimen democrático, a fin de combatir al crimen organizado y las amenazas contra la seguridad nacional, el gobierno mexicano realiza actividades de inteligencia”, señaló un funcionario. No obstante, el gobierno “rechaza categóricamente que alguna de sus dependencias realice acciones de vigilancia o intervención de comunicaciones de defensores de derechos humanos, periodistas, activistas anticorrupción o de cualquier otra persona sin previa autorización judicial”.
La periodista mexicana Carmen Aristegui recibió mensajes de texto que contenían el código para infectar su teléfono.
Foto: Edgard Garrido/Reuters
Ya se sospechaba del uso de programas espías por parte del gobierno mexicano, incluidos los intentos de hackeo a opositores políticos y activistas cuyo trabajo ha afectado intereses corporativos en México.

Sin embargo, no hay pruebas definitivas de que el gobierno sea responsable. El software Pegasus no deja rastros del hacker que lo utilizó. Incluso el fabricante, NSO Group, señala que no se puede determinar exactamente quién está detrás de los intentos específicos de hackeo.

Pero los ciberexpertos pueden verificar en qué momento se ha utilizado el software en el teléfono de un objetivo, lo cual les deja pocas dudas de que el gobierno mexicano o algún grupo corrupto interno están involucrados.

“Básicamente, es lo mejor que hay”, dijo sobre el análisis Bill Marczak, el investigador sénior en Citizen Lab que confirmó que los teléfonos de activistas y periodistas mexicanos tenían rastros del software.

Además, NSO Group asegura que es muy poco probable que los cibercriminales hayan obtenido acceso a Pegasus de algún modo, porque el programa solo puede ser utilizado por las agencias gubernamentales en las que se ha instalado la tecnología.

NSO Group afirma que investiga el historial de los gobiernos en temas de derechos humanos antes de venderles el software. No obstante, una vez que otorgan la licencia e instalan el hardware dentro de las agencias de inteligencia y los cuerpos de seguridad, la empresa dice que no hay manera de saber cómo se utilizan las herramientas espías o contra quién están siendo usadas.

La compañía simplemente le cobra a sus clientes gubernamentales según el número total de objetivos a vigilar. Para espiar a diez usuarios de iPhone, por ejemplo, el fabricante cobra 650.000 dólares, además de la cuota de instalación de 500.000 dólares, según las propuestas de comercialización de NSO Group que revisó The New York Times.

Aunque NSO Group supiera que se está haciendo un mal uso de su software, la empresa dice que no podría hacer mucho al respecto: no puede entrar en las agencias de inteligencia, quitar el software y llevarse el hardware. Más bien, NSO Group confía en que sus clientes cooperarán con una inspección interna que realizaría la empresa, la cual entregaría los resultados a la autoridad legal competente… por lo que los gobiernos terminan siendo los responsables de vigilarse a ellos mismos.

Normalmente, el único recurso de la empresa es ir reduciendo poco a poco el acceso del gobierno a las herramientas en el transcurso de varios meses, o incluso años, al dejar de proporcionar nuevos parches o actualizaciones del software.

Sin embargo, en el caso de México, NSO Group no ha condenado ni ha reconocido que haya abuso de su software, a pesar de que se han presentado evidencias en repetidas ocasiones que demuestran que sus herramientas se han utilizado en contra de ciudadanos comunes y sus familias.
La casa de Alexander Mora Venancio, uno de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en septiembre de 2014. Los abogados que representan a los familiares de los desaparecidos han sido blanco del programa espía.
Foto: Adriana Zehbrauskas para The New York Times
El paso de la esperanza a la intimidación
Desde hace mucho tiempo, los periodistas, defensores de los derechos humanos y activistas anticorrupción en México han enfrentado peligros enormes. Durante décadas los han seguido, acosado, amenazado e, incluso, asesinado por realizar su trabajo; riesgos laborales más comunes en Estados autoritarios que en los que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, como es el caso de México.

El presidente Enrique Peña Nieto comenzó su mandato en 2012 con la promesa de dejar atrás la historia atribulada del país y poner a México en el lugar que se merece dentro del escenario mundial por medio de reformas a la educación, a las telecomunicaciones o al sector energético.

No obstante, para 2014 se habían desvanecido gran parte de esas promesas tempranas por escándalos y crisis, entre ellos la desaparición de 43 estudiantes normalistas después de un enfrentamiento con la policía y las acusaciones de que el mandatario y su esposa adquirieron una casa lujosa de un constructor que después recibió varios contratos públicos.

Son escándalos que han derrumbado la imagen perfectamente cuidada que Peña Nieto tuvo como candidato –un político enérgico dispuesto a trabajar en conjunto con otros partidos para modernizar y mover a México– y lo han pintado como un funcionario corrupto que desconoce la realidad que viven los mexicanos. Ese cambio es el resultado, en buena medida, del trabajo de los periodistas mexicanos que develaron los casos y de los activistas y defensores que no han permitido que sean olvidados.

“Este era un gobierno que pasó de establecer la agenda a ser reactivo”, dijo Carlos Loret de Mola, un popular conductor de televisión que recibió ocho mensajes de texto que contenían código para infectar su teléfono con el programa Pegasus. “Entonces vieron a los periodistas y pensaron: ‘Estos están sacando estas cosas y nos hacen quedar mal, mejor los espiamos'”.
El funeral del periodista mexicano Javier Valdez, el quinto reportero asesinado en lo que va de 2017, el 16 de mayo
Foto: Rashide Frias/Associated Press
México todavía está muy lejos de ser como Turquía, la nación que encarcela a más periodistas en todo el mundo. No es como China, un Estado autoritario en donde se silencian las críticas y el gobierno considera que la prensa libre es un peligro político. Pero, de igual manera, México vive una crisis con respecto a esos temas.

El año pasado, fueron asesinados más periodistas que durante cualquier otro año de este siglo; el 2017 ya va encaminado a romper ese récord.

“El hecho de que el gobierno esté usando vigilancia de alta tecnología en contra de defensores de derechos humanos y periodistas que exponen la corrupción, en lugar de contra los responsables de estos abusos, dice mucho de para quién trabaja el gobierno”, dijo Luis Fernando García, director de R3D, un grupo de derechos digitales en México que ha ayudado a identificar varios casos de abuso del programa Pegasus. “Definitivamente no es a favor del pueblo”.
Un caso cercano al presidente

Quizá ningún otro periodista en México ha dañado más la reputación del presidente Peña Nieto que Carmen Aristegui. Y pocos han pagado tan caro por haberlo hecho.

Ella y su equipo sacaron a la luz en 2014 el escándalo de la “Casa blanca”, una historia de intrigas de bienes raíces que involucraba un arreglo especial para la primera dama por parte de un contratista del gobierno que tiene una relación de vieja data con el mandatario.
El despido de la periodista Carmen Aristegui de MVS generó protestas a su favor en 2015. Foto: Edgard Garrido/Reuters
La historia alcanzó una audiencia mundial y obligó a la esposa del presidente a entregar la casa, lo cual representó una especie de dilema ético para el gobierno mexicano; en otro país quizá habría resultado en el nombramiento de un fiscal independiente o en una pesquisa legislativa. Al final el presidente fue exculpado por la Secretaría de la Función Pública, mientras que Aristegui perdió su trabajo. Su despido marcó el inicio de una campaña prolongada de acoso y difamación en su contra: demandas, allanamientos de sus oficinas, amenazas a su seguridad personal y el monitoreo de todos sus movimientos.

“Se trata de un acto de venganza por el reportaje”, dijo Aristegui en una entrevista reciente. “No se puede ver de otra manera”.

Así que le pareció sospechoso cuando en 2015 empezó a recibir mensajes de texto de números desconocidos, en los cuales le urgían a que diera clic a un enlace. Uno contenía un llamado de ayuda para encontrar a un menor desaparecido; otro tenía una alerta por supuestos cargos desconocidos a su tarjeta de crédito, y otro tenía la presunta nota de la embajada estadounidense sobre su visa.

Cuando estos mensajes no fueron suficiente para que le diera clic al hipervínculo y descargara el software de manera inadvertida, los siguientes fueron más estridentes; incluso recibió uno que decía que la iban a arrestar. Varios de los mensajes llegaron del mismo número telefónico, dando muestra de los descuidos del operador.
El caso de la Casa Blanca provocó un escándalo debido a posibles conflictos de interés en la adquisición del inmueble por parte de la primera dama mexicana. Foto: Hector Guerrero/Agence France-Presse — Getty Images
Y siguieron intentándolo. En marzo, los mensajes de texto también comenzaron a llegar al teléfono del hijo de 16 años de Aristegui, Emilio. “La única razón por la que irían tras mi hijo es para intentar encontrar algo en contra de mí, para causarme daño”, dijo Aristegui.

Después de su despido, por supuestos desacuerdos dentro de la radiodifusora MVS Noticias, mantuvo su carrera publicando noticias en su sitio web. Pero la situación le ha cobrado factura, en especial las demandas. En una querella presentada por el presidente de MVS, un juez dijo que Aristegui “excedió su libertad de expresión y de información” por la publicación de un libro de su equipo de reporteros sobre el caso de la Casa Blanca.

En varias ocasiones han hackeado su sitio web y en noviembre irrumpieron en sus oficinas. Los agresores fueron tan descarados que ni siquiera se molestaron en usar máscaras y no han sido detenidos. Ella ha decidido canalizar las amenazas, el acoso e incluso el espionaje en su trabajo.

“He optado por creer que mi trabajo público es lo que me protegerá”, dijo Aristegui. “El gran reto para los periodistas y los ciudadanos es que el miedo nos sirva y no nos conquiste”.
Amenazas vía mensajes de texto

Era el 21 de diciembre de 2015 y Pardinas estaba en la playa con su familia, pero su teléfono no dejaba de sonar: al principio eran llamadas de abogados con los que coordinaba la redacción de una propuesta legislativa… y después un extraño mensaje de texto.

Habían pasado largos meses de una campaña para que se aprobara una ley sin precedentes que obligaría a los servidores públicos de México a divulgar sus declaraciones patrimoniales por posibles conflictos de intereses financieros.

En noviembre, Pardinas también había presentado un estudio sobre los costos políticos y económicos de la corrupción en México, que confirmaba con hechos y cifras lo que casi todos los mexicanos saben: que la corrupción está incapacitando al país. Después le dio seguimiento con entrevistas en medios en los que llegó a burlarse de que el gobierno gastaba más en comprar café que en el presupuesto de la oficina para combatir la corrupción.

El estudio, las entrevistas y un sinnúmero de reuniones con políticos abrieron el camino para la llamada Ley 3de3, que Pardinas —director general del Instituto Mexicano para la Competitividad— ayudó a redactar.

Entonces, en sus vacaciones navideñas, recibió el mensaje: “En la madrugada falleció mi padre, estamos devastados, te envío los datos del velatorio, espero puedas venir”. Venía con un enlace adjunto. Pardinas pensó que era raro que quien le envió un mensaje tan personal no estuviera entre los contactos de su teléfono. Se lo mostró a su esposa y decidió hacer caso omiso.
Juan Pardinas, del Instituto Mexicano para la Competitividad, y su esposa recibieron varios mensajes con una liga que habría infectado su celular con el programa Pegasus. Foto: Iván Stephens/GDA, vía Associated Press
Hacia mayo de 2016, el proyecto de 3de3 había conseguido más de 630.000 firmas ciudadanas a favor, con lo que el congreso tuvo que discutirla. Y entonces llegó otro mensaje. Este parecía venir del medio informativo Uno TV, el cual envía boletines diarios a los usuarios de teléfono celular de todo el país. Pero lo que le llamó la atención fue el titular: “La historia de corrupción dentro del Instituto Mexicano para la Competitividad”. Se alarmó porque era su organización, pero decidió no darle clic porque sospechó que era un acto delictivo. Al día siguiente le llegaron más mensajes.

Lo que sucedió fue que, después de no tener éxito con él, los responsables lo intentaron con su esposa. El mensaje, que también parecía ser de Uno TV, decía que se habían filtrado videos que mostraban a Pardinas mientras tenía relaciones sexuales con una colega. Pardinas llamó a su esposa y le explicó que era un intento de acoso. “Esta gente otra vez”, respondió ella.

Al final la propuesta de ley fue aprobada, relativamente intacta, por el congreso mexicano, excepto que el senado agregó una provisión para que no solo los funcionarios sino ciudadanos que trabajaran en empresas con contratos públicos –en total se verían afectados alrededor de 30 millones de mexicanos– tuvieran que divulgar sus declaraciones patrimoniales. El presidente Peña Nieto vetó la 3de3 con el argumento de que necesitaba ser discutida con mayor profundidad.

Pardinas siguió con sus denuncias en las entrevistas, donde nombraba a los legisladores que obstruían la ley y las empresas bien conectadas que se beneficiaban con el dinero del gobierno. La iniciativa estaba atorada, pero aun así llegó otro mensaje el 1 de agosto. Este tenía una amenaza: “Oiga afuera de tu casa anda una camioneta con dos vatos armados, let tome fotos vealos y cuídese (sic)”.

Pardinas, quien estaba en su oficina cuando llegó el mensaje, se negó a caer una vez más. Pero llamó a su esposa para pedirle que se asomara por la ventana para ver si afuera había una camioneta estacionada. No había nada.

“Al final, mi esposa ya tenía un entrenamiento casi olímpico en este asunto del hackeo”, bromeó Pardinas.

Gajes del oficio
Mario Patrón, al centro, es el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Este defendió a tres mujeres otomíes encarceladas injustificadamente y que en febrero recibieron una disculpa pública.
Foto: Rebecca Blackwell/Associated Press
A fines de abril de 2016, Mario Patrón estaba inquieto. La mesa de la conferencia estaba llena de compañeros defensores de derechos humanos, entre ellos el representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Todos fueron a discutir la bomba que estaba por caer el día siguiente: un pánel internacional que fue a México para investigar la desaparición de los 43 estudiantes normalistas divulgaría su informe final. Patrón sabía que los hallazgos iban a ser brutales para las autoridades.

Se acusaría al gobierno de negligencia e incompetencia, incluso de actividades ilícitas en el manejo del caso. Como el resto de las personas en el lugar, Patrón, cuya organización representa a los padres de los estudiantes desaparecidos, se preguntaba cómo respondería el gobierno.

Sonó su teléfono y vio la pantalla. La noticia que había estado esperando: “El gobierno de México sale al frente del GIEI”, decía el texto, con el acrónimo del grupo interdisciplinario que publicaría el informe. Parecía ser la noticia que estaba esperando.

Le mostró el mensaje a su colega y dio clic al enlace. Pero en vez de un artículo o un comunicado de prensa, el vínculo simplemente lo redirigió a una página en blanco. Confundido, dejó la reunión y se fue de prisa a su oficina para hacer llamadas e informarse de lo que estaba planeando el gobierno. Y eso bastó para que cayera en la trampa.

Patrón es el director ejecutivo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, o Centro Prodh, posiblemente el grupo de defensa de derechos humanos más respetado en todo México. Está involucrado en varios de los casos más graves de abusos a los derechos humanos del país y ha sido un gran crítico del gobierno.

Además de Patrón, otros dos abogados del grupo fueron atacados con el software: Santiago Aguirre, el abogado principal de las familias de los estudiantes desaparecidos, y Stephanie Brewer, una abogada estadounidense que ha trabajado con el grupo desde 2007.

“Siempre hemos sospechado que nos espían y nos escuchan”, dijo Patrón, quien se percató de que la situación había empeorado considerablemente desde que desaparecieron los normalistas. “Pero tener evidencia de que somos víctimas de verdadera vigilancia confirma que nos están amenazando y que el gobierno está dispuesto a utilizar medidas ilegales para intentar detenernos”.
Una bodega en Tlatlaya, estado de México, donde fueron hallados los cuerpos de 22 personas que se cree que fueron ejecutadas por el ejército en 2014. El Centro Prodh representa a una de las sobrevivientes.
Foto: Rebecca Blackwell/Associated Press
Además de los estudiantes desaparecidos, el Centro Prodh representa a una de las sobrevivientes de un ataque militar en el municipio de Tlatlaya en 2014, donde el ejército arrasó con un supuesto escondite de un cartel y asesinó a 22 personas; el Centro Prodh ha encontrado evidencias de que los sucesos de aquella noche no se desarrollaron como una balacera, como argumenta el Ejército, sino que fueron ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados.

Entre los clientes de la organización también se encuentran las mujeres de Atenco, un grupo de once estudiantes universitarias, activistas y vendedoras de mercado que la policía arrestó hace casi diez años, durante las protestas sucedidas en el pueblo de San Salvador Atenco, y que fueron sometidas a brutales abusos sexuales mientras las trasladaban a la cárcel.

Además del grave abuso de poder y la violación de las mujeres, el caso es especialmente sensible porque el gobernador que ordenó la represión en contra de los manifestantes fue Enrique Peña Nieto, el actual presidente.

Brewer y otros abogados llevaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y esperaron casi siete años. La comisión falló a favor de las mujeres, ordenó al gobierno que les diera reparaciones y que investigara con la debida diligencia las responsabilidades de las autoridades hasta lo más alto de la cadena de mando, una directriz que podía incluir a Peña Nieto. El caso después fue enviado ante la Corte Interamericana.

Fue entonces, poco después del décimo aniversario de los ataques contra las mujeres, que Brewer recibió un mensaje de texto sospechoso que cuestionaba por qué el Centro Prodh no defendía también a los soldados y policías víctimas de abusos. La abogada, intrigada, abrió el enlace y este la dirigió a una página web corrupta, un indicio del software Pegasus.

“Es parte de defender los derechos humanos en México”, aseguró Brewer. “Son los gajes del oficio”.

Azam Ahmed reportó desde Ciudad de México y Nicole Perlroth desde Boulder, Colorado. Paulina Villegas colaboró con el reportaje en Ciudad de México.


El gobierno atenta contra los periodistas y la libertad de expresión de los mexicanos
Por: Guillermo Osorno
Una manifestante expresa su repudio contra los recientes ataques a periodistas en México, durante una protesta el 15 de junio en Ciudad de México. Fuente: Sashenka Gutierrez/European Pressphoto Agency
La noticia de que el gobierno mexicano podría estar usando el software Pegasus, una tecnología especial destinada al combate de grupos criminales, para espiar e intimidar a defensores de derechos humanos, líderes anticorrupción y periodistas es un ejemplo de cómo el régimen autoritario nunca se fue de este país.

El asunto es particularmente grave en el contexto de violencia contra la prensa. México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el oficio periodístico. Solo en este año han asesinado a seis periodistas. Casi la totalidad de los 106 asesinatos de periodistas desde el año 2000 a la fecha ha permanecido impune.

El asesinato hace poco más de un mes de Javier Valdez, un periodista conocido y valiente, fundador del semanario Riodoce, ha vulnerado como nunca antes al gremio y ha levantado enormes cuestionamientos sobre la capacidad, pero sobre todo la voluntad del Estado mexicano de ofrecer alguna protección efectiva. Las revelaciones de espionaje a periodistas solo abonan a la idea de que, más que proteger a la prensa, el gobierno mexicano la mira como un grupo disidente o, de plano, como un enemigo.

De acuerdo con la investigación de The New York Times, dos periodistas de alto perfil han sido víctimas de ataques cibernéticos; uno de ellos es Carlos Loret de Mola, que tiene un noticiero televisivo en las mañanas y una influyente columna en el periódico El Universal; la otra es la popular conductora de radio Carmen Aristegui. Ella y su equipo publicaron a finales de 2014 una investigación que señalaba cómo la elegante casa de la primera dama había sido financiada por uno de los principales constructores de obra pública de México.

En cualquier otro país, Carmen Aristegui habría recibido premios por su investigación. En México, los periodistas de su equipo fueron cesados por supuestas violaciones del contrato laboral. Ella amenazó con renunciar si no reinstalaban a sus colegas y luego fue despedida. Más tarde fue objeto de demandas judiciales.

A partir de 2015, Carmen Aristegui comenzó a recibir mensajes de texto desde números desconocidos pidiendo que hiciera clic en un vínculo que, por ejemplo, le advertía que podía ser encarcelada. Los mensajes comenzaron a llegar también al número de teléfono de su hijo. Si el receptor de estos mensajes hace clic, el sistema de espionaje se infiltra en el teléfono y permite monitorear todas las actividades del celular.

Pero además, la página web de Aristegui Noticias ha sido intervenida un par de veces y a finales del año pasado unos asaltantes entraron a su oficina para robar una computadora. A pesar de que las cámaras captaron sus caras y ellos dejaron huellas por todos lados nadie ha sido detenido.

Unas horas después de la publicación del reportaje de The New York Times, la Red en Defensa de los Derechos Digitales, R3D, junto con las organizaciones Artículo 19 y Social TIC, presentaron un informe que documentaba 76 casos más de intento de espionaje a periodistas y defensores de derechos humanos: según el informe, Loret de Mola fue objeto de estas acciones cuando investigaba sobre la ejecución arbitraria de 22 personas en Tanhuato, Michoacán; otros periodistas del equipo de Aristegui también habrían sido espiados, y dos periodistas más de la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad recibieron mensajes de texto luego de la publicación de una investigación que revelaba la corrupción del gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Este hostigamiento a la prensa pertenece al mismo patrón de lo que sucede cotidianamente a cientos de periodistas en el país. De acuerdo con los datos, además de los grupos criminales, los propios representantes del gobierno son la principal fuente de amenaza al gremio. La intimidación viene sobre todo de alcaldes y policías.

Hay otras formas de amago gubernamental más sutiles: las autoridades no solo no investigan los asesinatos de los periodistas, sino que normalmente niegan que el asesinato haya tenido que ver con el ejercicio periodístico, incluso antes de que comience la investigación. También sucede que los periodistas asesinados son objeto de campañas de difamación que se gestionan por medio de filtraciones de su vida privada en las páginas de la prensa cercana al régimen.

El espionaje, pues, es solo una forma nueva y sofisticada de algo que sucede desde hace varios años. Tiene un efecto igualmente silenciador, pues el periodista no solo se da cuenta de que ha sido atacado, sino que la información que se obtiene por esta vía ilegal es privada y puede ser usada como chantaje, además de que pone en riesgo a las fuentes involucradas.

Cabe preguntarse qué se puede hacer si el gobierno es al mismo tiempo juez y parte del problema. Luego de su débil respuesta a los cuestionamientos sobre corrupción y complicidad con el crimen organizado que provocaron los casos de la Casa Blanca de Peña Nieto y la desaparición de los estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, existe la impresión de que no hay verdaderos mecanismos de verdad y justicia en México.

Algo parecido sucede con los casos de periodistas asesinados. Ante la incapacidad del gobierno de ofrecer protección efectiva, más de 350 periodistas de todo el país se reunieron recientemente en el Palacio Postal de Ciudad de México a discutir una agenda de medidas urgentes para combatir la violencia. Por su parte, hace un mes, dueños de los medios que normalmente no se pronuncian sobre estos temas publicaron un desplegado condenando la violencia y llamando también a una reflexión colectiva que aún no se celebra.

Luego de tres días de discusión e intercambio, quedó clara la necesidad de que los periodistas se procuren una organización por medio de redes de solidaridad estatales y nacionales que establezca al mismo tiempo vínculos internacionales, una organización que pueda explicar mejor a la sociedad que cuando se amenaza, espía o mata a un periodista se atenta contra el derecho de libertad de expresión en México. En fin, es lo mejor que se puede hacer por ahora que la institucionalidad del Estado está socavada y que el gobierno mira al periodismo como su adversario.
Guillermo Osorno es periodista y escritor mexicano. Es fundador de la revista digital Horizontal.mx.Fuente: The New York Times

Leila Guerriero: “No se puede confiar solamente en la inspiración”

Es, sin dudas, uno de los emblemas del periodismo narrativo en la región latinoamericana. Leila Guerriero, periodista y escritora argentina, acaba de publicar “Un mundo lleno de futuro” (Editorial Planeta), un libro del cual fue editora y que reúne diez crónicas hispanoamericanas escritas por distintos autores. En entrevista con AdEPA, adelanta algunas historias contenidas en su nueva obra y comparte su visión acerca de la escritura y de la formación de los periodistas.

Hace poco en una entrevista dijo que “la escritura se aprende leyendo”. ¿Cuánto de esto hay y cuánto de vocación y talento natural?
No todo lector se transforma en un escritor. No toda la gente que lee mucho quiere escribir, como no toda la gente que va al cine quiere dedicarse al cine ni toda la gente que va a la ópera quiere cantar ópera.

La vocación es algo un poco misterioso, no se sabe cómo surge. Ahora, una vez surgida esa vocación de escribir creo que hay mucho de eso, que vos llamás el talento. Como en todos los oficios y profesiones, hay gente que tiene un talento, predisposición natural o lo que fuere, que destaca por sobre encima de otro montón de gente que tiene esa vocación pero no tiene tanto talento.

Pero también creo que el talento no es algo sobre lo que vos te puedas acomodar panchamente y decir: “ah bueno, tengo talento entonces no lo trabajo”. Es como cualquier persona que tenga una profesión o un oficio relacionado con la creatividad, sea músico, sea pintor o sea lo que fuere, sabe que no puede confiar solamente en lo que llamamos la inspiración.

Si un pintor solo va a pintar cuando está inspirado, o un escritor solo va a escribir cuando está inspirado, no se logra tener una producción acorde con lo que uno necesita producir. Entonces, la inspiración, como decía aquel escritor, te tiene que agarrar trabajando. Yo creo que lo mismo pasa con el talento, tenés que nutrirlo. Y ahí entra la lectura como entran, para una persona que escribe, tantas otras cosas.

Creo que mucha gente que quiere escribir va buscando fórmulas, como la fórmula mágica de que alguien le diga: “para escribir bien tenés mezclar tantos adjetivos con tantos sustantivos con tantas frases largas, con tantas frases cortas, con tantos puntos aparte y ya. Escribís bien”. No existe eso.

Para ser periodista, ¿es necesario escribir bien?
Si sos periodista gráfico, sí.

Pero algunos dicen que el que sabe escribir, después sabe hablar, ¿qué pasa con los periodistas de radio y de televisión?
No necesariamente. Hay gente que escribe bien y hace bien radio y hace bien televisión y hay gente que no, como todo. Cada cosa necesita un saber específico. Hay gente mucho más diversa en su talento. A mí me parece que un buen periodista tiene que estar bien formado a nivel general.
Obviamente todos tienen que saber escribir. Un gran periodista de gráfica, no tiene por qué ser un gran periodista de televisión pero me parece que los dos tienen que compartir algo, que es la capacidad de tener una cabeza bien llena de referencias de todo tipo.

En la misma entrevista mencionada anteriormente dijo que uno empieza a escribir porque quiere hacer lo que hacen otros, ¿cómo se siente que ahora suceda a la inversa? Muchos deben escribir porque ven su obra y se inspiran.
En las ferias del libro uno se encuentra con gente, por ahí con periodistas jóvenes o gente que está cursando la carrera o gente que abandonó una carrera y que empezó a estudiar periodismo “porque leí tal libro tuyo”. Hay como una lejana referencia de que eso ocurra o de que uno tiene gente que lo lee y lo que uno hace puede llegar a funcionar como disparador para esas personas. Pero la verdad es que no tengo mucho registro de eso. Me parece agradable pero no lo siento como una responsabilidad.

Respecto de “Un mundo lleno de futuro”, se trata de 10 crónicas de autores hispanoamericanos, ¿hay algún hilo que las una?
El tema básico de lo que las une es el hecho de que son todas personas que desarrollaron algún emprendimiento basado en una necesidad o en una carencia que supieron detectar e inventaron, produjeron, o trajeron algo a la realidad para suplir esa carencia con mucha inventiva y también con mucho esfuerzo. Es gente que tuvo una idea y le puso el cuerpo a la idea y le invirtió tiempo, esfuerzo y dinero. Son todas crónicas relacionadas con ciencia, con tecnología, con salud. Además, no se lo puede ver como un libro puramente optimista porque todos los textos que reúne son textos que también cuentan cónicas un poco excepcionales. Son casos excepcionales.

Te pongo un ejemplo, hay una crónica en Colombia de un grupo de gente que desarrolló un pozo de agua para unos indígenas wayúu en la Guajira y a la vez en la misma crónica, en espejo, hay otra historia que narra cómo se instalaron unas plantas generadoras de electricidad en el medio de la selva.
Era gente que no conocía la electricidad. Pero salvo ese pozo de agua en la Guajira y salvo esa planta de energía en el medio de la selva, todo lo demás que rodea sigue sin agua y todo lo demás que rodea sigue a oscuras. Son crónicas que, de alguna forma, la contracara es que revelan las enormes carencias de la región, de América Latina y también un poco la ausencia del Estado en todo el continente.

¿Buscan despertar algún tipo de conciencia por parte de la sociedad o del Estado?
Visibilizan la solución pero también visibilizan la carencia, las dos cosas. Los efectos que eso produzca están más allá de las crónicas. Yo no creo que uno tenga que escribir para cambiar. Soy bastante escéptica en ese sentido. Los que modifican las situaciones son, precisamente, los protagonistas del libro. Los periodistas las cuentan. De ahí en más, de lo que pase con eso, creo que uno tiene menos control.

¿Tuvieron repercusiones?
Acabo de llegar de una gira por Bogotá y Quito, donde se presentó el libro que está casi recién salido, y lo que pude ver qué pasó con esas presentaciones en las que había uno de los protagonistas de las historias, es que estaban muy conmovidos con el hecho de que su historia hubiera llamado la atención de un periodista durante tanto tiempo y que terminara en un libro.

En Quito, que es una crónica que cuenta la historia de una escuela donde se integran personas sordas, había una de las chicas sordas en el público y estaba con uno de los profesores, de los impulsores del proyecto, y había una sensación de que estaban muy emocionados con esto. Pero más allá de eso no he tenido mucha devolución por parte de los protagonistas. Sí de los periodistas, que de repente te cuentan que tal se compró el libro, que leyó la crónica, que está emocionadísimo, que no paran de hablar de eso en el pueblo.

Como editora, ¿hasta qué punto se juega el estilo de escritura propio y se respeta el del redactor?
El editor lo que tiene que hacer no es pensar en cómo lo hubiera escrito él. Estas son todas crónicas en las que yo seleccioné a los periodistas porque los conozco, a muchos los he editado antes, me encanta como trabajan, son de los mejores periodistas de Latinoamérica y son periodistas además habituados a contar historias relacionadas con temas duros, conflictos, narcos, más crónicas latinoamericanas de temas duros. Los elegí específicamente porque no quería que este libro fuera una recopilación de historias ñoñas, ramplonas, de superación y de historias de vida. Estaba en las antípodas de lo que yo quería hacer,

Entonces, cuando vos encargás, contás con que lo que te van a ofrecer te va a parecer muy bueno. Y creo que en ese sentido el editor lo que tiene que hacer es como desaparecer detrás de la escritura del otro. No puede sugerir un estilo que no sea el estilo del periodista ni imponer soluciones que sean las que hubiera utilizado el editor. El momento de la edición es el momento de desaparecer detrás del estilo del otro, por supuesto, haciendo una lectura muy incisiva, muy a fondo, buscando lo que funciona, lo que no funciona, marcando, haciendo sugerencias, etc. Pero las soluciones las tiene que encontrar el autor porque sino, terminás borrando el estilo del otro detrás del estilo tuyo.
“Hay aquí diez historias relacionadas con, entre otras cosas, la innovación, la educación, la ciencia y la tecnología en América Latina, contadas por algunos de los mejores periodistas de la región con el pulso narrativo de las grandes crónicas; historias de gente que lo pasa bien, mal y peor, intentando curar lo que parece incurable, llevar agua donde no la hay, educación donde tampoco, haciendo brotar tecnología en sitios impensados.

Historias que hablan de las cosas extraordinarias que le pasan a la gente común y de las cosas comunes que hace la gente extraordinaria. [...] Este libro no es un libro de científicos ni de maestros ni de investigadores ni de ingenieros, aunque es un libro repleto de científicos y maestros e investigadores e ingenieros.

Es un libro sobre gente que vio, en medio del ruido y la confusión del tiempo presente, lo que nadie había visto: una necesidad, una falta, una carencia. Y tuvo el ingenio, la inteligencia, la ambición y la tozudez necesarias como para hacer algo con eso.”
Leila Guerriero
Crónicas de: Juan Manuel Robles, Arturo Lezcano, Juan Miguel Álvarez, Gabriela Alemán, Sol Lauría, Luján Román Aponte, Joseph Zárate, Miguel Prenz, César Bianchi, Javier Sinay.

Gente que hace
De 'Un mundo lleno de futuro' reúne crónicas sobre innovación y gente que cambia la vida de muchos. Compartimos la introducción que hizo Guerriero para "un libro repleto de esperanza sobre el porvenir de nuestra América".

Porque se trata de algo muy obvio, conviene recordarlo: no todo lo que está estuvo siempre. Hubo tiempos en los que no existían internet, ni el teléfono móvil, ni la televisión, ni el cine, ni los autos, ni el papel higiénico, ni el combustible, ni la imprenta, ni los picaportes, ni los aviones, ni las bicisendas, ni las bicicletas, ni las planchitas para el pelo, ni el plástico, ni el agua corriente, ni la aspirina. Hubo tiempos en los que la gente se moría de aburrimiento y de infecciones pasmosas por tan solo haberse raspado una rodilla. Tiempos nada lejanos en los que enfermedades que hoy son crónicas, como la diabetes o el VIH, eran un diagnóstico de muerte segura. En aquellos y en estos tiempos los inventos mayores —la penicilina— conviven con los inventos menores —las maletas con rueditas— y los intermedios —el GPS—, pero es muy difícil evaluar cuán revolucionario es un invento cuando uno es contemporáneo de él, y casi imposible predecir las ondas concéntricas que producirá —o no— expandiéndose hacia los confines de la historia. ¿Cómo saber cuáles de todas las cosas que se inventan hoy son las que nos cambiarán la vida mañana? ¿Cuál será la nueva imprenta, la siguiente vacuna Sabin, el próximo microscopio? ¿Y quiénes son las personas detrás de esos inventos: cómo se les ocurrieron esas cosas, qué desilusiones, desvelos, resistencias, entusiasmos, epifanías y fracasos tuvieron, tienen y tendrán que atravesar para obtener lo que buscan? ¿Por qué, además, no se quedaron en casa, tumbados en el sofá, aprovechando confortablemente los inventos que inventaron otros: la energía eléctrica, la tele?

Formalmente, este es un libro sobre proyectos de innovación. Pero, en verdad, es un libro sobre gente que tuvo una idea.

Un grupo de productores de té en el noreste argentino desarrolla, a partir de tractores tradicionales, cosechadoras de té altamente especializadas a costos razonables. Unos científicos en Perú encuentran un método simple para detectar la tuberculosis en segundos, y no en meses; una chica uruguaya que siempre soñó con viajar al espacio exterior inventa un chip que, colocado en las vacas, ayuda a prevenir enfermedades potencialmente graves en el ganado; un panameño de origen humilde imagina, mientras pasa la aspiradora en la oficina donde trabaja, un aparato que detecta la presencia humana cerca de los gigantescos montacargas de los puertos, y evita así que un mal movimiento de las máquinas aplaste a alguien; un trío de amigos peruanos ve lo obvio —que a nadie le gusta hacer filas interminables para pagar o comprar algo— e inventa una start-up para comprar entradas de cine por internet; unas científicas paraguayas se abocan a la tarea de encontrar medicamentos menos tóxicos para dos enfermedades de las que casi nadie habla y que afectan a buena parte de la población de su país, el mal de Chagas y la leishmaniasis; un grupo de científicos argentinos y cubanos desarrollan una vacuna contra el cáncer de pulmón que no cura, pero que permite una sobrevida de dos años en pacientes que ya han agotado todos los tratamientos disponibles; una mujer brasileña funda en 1959 en Santa Rita de Sapucaí, una ciudad pequeña de Minas Gerais, la primera escuela de América Latina destinada a formar técnicos en electrónica, y seis años más tarde, en la misma ciudad, se funda un instituto pionero en la formación de ingenieros eléctricos con especialización en telecomunicaciones y electrónica, y luego se instala una facultad de informática, y la ciudad deviene un Sillicon Valley brasileño: menos de cuarenta mil habitantes y ciento cincuenta empresas de tecnología, todas producto de ese efecto dominó educativo que termina produciendo un círculo virtuoso.

Este es un libro sobre gente que hace. Y a la que no todo le sale bien. Los productores de té pueden cosechar su té más eficazmente gracias a las cosechadoras diseñadas por ellos, pero el problema de fondo sigue siendo el mismo de toda la vida: los grupos monopólicos que producen, venden, distribuyen y exportan té y que los aplastan con su poderío. Los trabajadores de una escuela para sordos en una de las ciudades más pobres de Ecuador se esfuerzan para que más chicos sin audición se transformen en personas autosuficientes, pero se topan contra los prejuicios de los habitantes que la llaman «la escuela de los mongolitos».

Hay aquí diez historias relacionadas con, entre otras cosas, la educación, la ciencia y la tecnología en América Latina, contadas por algunos de los mejores periodistas de la región con el pulso narrativo de las grandes crónicas; historias de gente que lo pasa bien, mal y peor, intentando curar lo que parece incurable, llevar agua donde no la hay, educación donde tampoco, haciendo brotar tecnología en sitios impensados. Historias que hablan de las cosas extraordinarias que le pasan a la gente común y de las cosas comunes que hace la gente extraordinaria.

«Cuando los parásitos invadieron a Francisco López, la sensación de asfixia fue absoluta —escribe la periodista paraguaya Luján Román Aponte en su texto sobre las científicas que, en su país, intentan desarrollar un medicamento menos tóxico para el mal de Chagas y la leishmaniasis—. El hígado y el bazo inflamados dañaron el estómago y le comprimieron los pulmones. Era 24 de noviembre de 2015 cuando el hombre de veintiocho años, estudiante de bioquímica en la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, se desmayó al llegar a su casa. Despertó en el Instituto de Medicina Tropical, el mayor centro de referencia de enfermedades parasitarias del país, pero nadie sabía qué hacer.

Los médicos creían que tenía meningitis o tuberculosis, hasta que encontraron su organismo repleto de parásitos leishmania hasta en la médula. Francisco López entró al hospital pesando 84 kilos y salió un mes después, el día de Nochebuena, pesando 56, luego de haber sido tratado con dosis diarias de anfotericina liposomal. Desde entonces, regresa al hospital cada veintiún días para administrarse durante ocho horas la anfotericina B desoxicolato, vía intravenosa, una droga que tiene un enorme rosario de efectos adversos: fiebre, escalofríos, temblores, cefalea, vómito, dolores musculares. Son, en total, diecisiete dosis que se aplican para tratar el tipo de leishmaniasis que tiene, leishmaniasis visceral, una enfermedad que puede llevar a la muerte si no se la trata a tiempo».

Después de salir de un banco con uno de los productores de té del noreste argentino a quien está entrevistando, el periodista Miguel Prenz escribe: «Néstor Dallagnese recupera su tamaño recién en la vereda. El mediodía de este viernes es gris, pero las nubes se mueven y la tarde será puro sol.

—A veces me pregunto cómo hacemos para mantenernos, porque se hace muy difícil —dice, ya en la Toyota blanca—. Es como decimos siempre: nosotros seguimos porque hacemos esto de toda la vida, porque es lo que queremos hacer. Yo estudié acá, en Oberá, el profesorado en educación tecnológica en la Universidad de Misiones, pero antes de terminar me volví a la chacra para trabajar en el té con Claudio, como Papi, como el abuelo».

«Quienes han sobrevivido, evocan el tratamiento como una de las peores experiencias de sus vidas —escribe el peruano Juan Manuel Robles, en un texto sobre los estragos que hace la tuberculosis en su país, y sobre los esfuerzos de los científicos que desarrollaron un método de detección temprana de la enfermedad—. El recuerdo, muchas veces, viene en conexión con olores y sabores. Aquilina tomaba la isoniazida con cebada y hoy no puede ver ni en pintura el refresco, por que le da náuseas. A José Luis el PAS —ácido paraaminosalicílico— le dejó asco eterno a la limonada. Susan hizo su tratamiento fuera del país y solo había llevado un perfume consigo, así que lo usó durante esos meses. Hoy está condenada a que el H2O de Carolina Herrera le despierte el recuerdo instantáneo de esos tiempos y por eso odia la fragancia. Kiara dice que tenía que triturarle las pastillas a su hija para que las soportara. Dos tomas en la mañana. Dos en la tarde. En el Año Nuevo de 2012, Susan intervino una fotografía suya y dibujó un insecticida rociándole los pulmones. Así se veía y así se sentía».

El colombiano Juan Miguel Álvarez cuenta cómo un pozo de agua permite que un grupo de guajiros ya no tenga necesidad de caminar kilómetros para conseguir unos pocos litros y acarrearlos trabajosamente de regreso. En la crónica de la argentina Sol Lauría, Luis Ricardo Oliva Ramos, un panameño de origen muy humilde que hizo gigantescos esfuerzos para estudiar y que inventó un dispositivo que hoy se usa en los puertos de todo el mundo, dice, en medio de su vida hiperkinética: «Yo igual me puedo morir mañana, y ya soy feliz». Arturo Lezcano describe así la ciudad de Santa Rita do Sapucaí, y su enorme transformación:

«El lugar continúa siendo el mismo, pero mucho más poblado: si en 1986 había veinte mil habitantes, en 2016 hay el doble. De las diecisiete empresas pioneras se ha pasado a 153 tres décadas después; de los dos millones de reales de facturación anual iniciales a tres mil; de cuatrocientos empleos a catorce mil, de doscientos productos a trece mil. Y todo desde el mismo valle del interior que alguien idealizó plasmando en el escudo de la ciudad un lema bucólico extraído de las Odas de Horacio: «Angulus Ridet», «el rincón feliz». Resulta más prosaica, pero se ajusta más a la realidad, la imagen del cerro del Cruzeiro: café, leche y antenas».

La ecuatoriana Gabriela Alemán cuenta así su llegada al colegio donde se enseña a chicos sordos de muy bajos recursos: «Y entonces me di cuenta de que, más allá de lo que hubiera sucedido —¿una tragedia, un robo?— lo más raro era el silencio. Todo parecía transcurrir en el vacío. Era un silencio que yo jamás había experimentado en presencia de tanta gente: un silencio interrumpido apenas por sonidos guturales o chillidos sin modulación. El silencio de la selva en la noche, no el de un patio de colegio repleto de niños y adolescentes. Y también estaba la quietud: para comunicarse, dos sordos tienen que mirarse, ver los gestos y las señas de su interlocutor. Si alguien más quiere intervenir, tiene que posar su mano sobre el hombro del otro para llamar su atención. Y eso no se puede hacer si estás corriendo, o si estás lejos, o si te mueves mucho. De modo que todo aquel patio, sumido en un silencio a media voz, parecía una película a la que le hubieran quitado la música».

El peruano Joseph Zárate narra el surgimiento de una start-up con la épica de un combate de gladiadores: «Durante todo ese año, Cinepapaya no vendió más de cien entradas al día, hasta que en mayo de 2013, cuando se estrenó Asu Mare, la película más taquillera de la historia del cine peruano, vendieron mil entradas en un solo día. Ese hecho cambió para siempre la vida de la empresa. La noche del estreno, el equipo se quedó en la oficina que tenían hasta la noche, vigilando las ventas de tickets. Antes de irse, Manuel Olguín vio el marcador: iban a cerrar el día con 999 entradas vendidas. Entonces, maniático como es con las cosas incompletas, compró la entrada numero mil y se fue a dormir a casa. Desde entonces, los tres socios dejaron todo lo demás para dedicarse a su propia compañía».

El uruguayo César Bianchi empieza su texto literalmente por el principio, contando el nacimiento de la vocación de la protagonista de su historia: «En la vida de casi todos los seres humanos hay un momento en que dejan de ser lo que eran para empezar a ser otros. A Victoria Alonsoperez eso le pasó  os veces. La segunda vez fue en 2012, cuando, buscando el sitio web de la Unión Internacional de Telecomunicaciones para presentar un trabajo acerca de la regulación de los satélites, encontró allí, de casualidad, una convocatoria a jóvenes innovadores con ideas productivas para solucionar problemas en su región. Así nació Chipsafer. La primera vez tuvo lugar mucho antes, cuando Victoria todavía tenía dientes de leche. El recuerdo es tan vívido que lo evoca en cuanta entrevista le hacen (y le han hecho decenas). Su padre, Daniel Alonsoperez, contador, trabajaba una noche en unas planillas enormes llenas de números. Ella, curiosa, le preguntó para qué servían esos números. Su padre tuvo una idea didáctica, que resultó profética: la llevó hasta la ventana del apartamento en el que vivían, un sexto piso de un edificio en la ciudad de Montevideo, Uruguay, y le mostró la luna. Ella quedó fascinada con esa cosa redonda y blanca, fosforescente. Su padre le preguntó cuántos números conocía. Ella empezó a mirarse los dedos de la mano y contó hasta diez con dificultad. "Bueno, ¿viste la luna allá? El hombre llegó a la luna gracias a la correcta combinación de dos números: el cero y el uno". Victoria dice hoy que con apenas cuatro años entendió la metáfora. Y que supo que quería dedicarse a hacer naves aeroespaciales para ir a la Luna. Aunque esa noche de octubre de 1992 su madre rompió el embrujo llamándolos para la cena, ella quedó hechizada para siempre».

Este libro no es un libro de científicos ni de maestros ni de investigadores ni de ingenieros, aunque es un libro repleto de científicos y maestros e investigadores e ingenieros. Es un libro sobre gente que vio, en medio del ruido y la confusión del tiempo presente, lo que nadie había visto: una necesidad, una falta, una carencia. Y tuvo el ingenio, la inteligencia, la ambición y la tozudez necesarias como para hacer algo con eso.

Y se hizo el agua, y se hizo la luz
Fragmento del reportaje del colombiano Juan Miguel Álvarez sobre como llegó el agua a una región de La Guajira
“Siempre quema el mismo sol incandescente en un cielo inmóvil. Los cactus con formas de candelabro son la única protección. A veces crecen entreverados entre matorrales lánguidos de hojas escasas, pero casi todos se ven solitarios sobre la vasta planicie parda. Es el desierto de La Guajira, en el extremo norte de Colombia. Una esquina peinada todo el año por los alisios y la brisa oceánica.

Rodeado por el mar Caribe, es el lugar más seco del país. Solo un río lo atraviesa, el Ranchería, y la temperatura promedia los treinta grados, pero hay horas en que puede ascender a más de cuarenta. Hay dos temporadas de precipitaciones: una de chubascos y tímidos aguaceros en marzo, abril y mayo; y unas semanas de lluvia torrencial y tempestades entre octubre y noviembre. Los demás meses no cae una gota y el agua se convierte en el bien supremo.

Este territorio tiene tres municipios: Maicao y Manaure, cuyos ecosistemas son semiáridos, con acuíferos a cincuenta y doscientos metros de profundidad que permiten que crezcan arbustos, hierba y algunos árboles; y Uribia, cuyo ecosistema es árido sahariano de dunas y ventiscas de arena dorada, y donde no se ve una sola mata. La población de estos tres municipios es una mixtura de razas: predominan los indígenas wayúu, le siguen los mestizos, los afro y una abundante colonia árabe.

Para entrar a este desierto hay que recorrer la carretera que parte de la ciudad de Riohacha y avanza por la media y alta Guajira. Una línea recta que se pierde hasta donde alcanza la vista. A los lados de la ruta las señales de tránsito anuncian el nombre de un sector o de una comunidad. Algunos están en español, pero la mayoría están en wayuunaiki, la lengua madre de los wayúu.

A siete kilómetros del municipio de Maicao se encuentra el acceso a una comunidad llamada Kasichi. Una vez la camioneta abandona la carretera principal, pavimentada, se interna por un tejido de caminos indescifrables. Un arbusto despelucado puede ser la referencia que indique que hay que hacer un giro a la derecha; un montículo de arena, otra que recuerde que allí hay que ir hacia la izquierda. Bill Weaver, director de la oenegé Aguayuda, maneja la camioneta. Con él van otros activistas de Aguayuda y una delegada de Colciencias, el órgano estatal que fomenta la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación en Colombia. Pese a las tantas ocasiones en que Weaver ha visitado esta comunidad, yerra el camino. El arbusto o el montículo ya no están allí; el paisaje ha mutado por el viento, y no quedan referencias conocidas. Tras varios desvíos y después de haber caído en una cuneta, la camioneta llega a un solitario paraje en el que hay una caseta de puntales sin acerrar y techo de zinc junto a un sofisticado sistema tecnológico con paneles solares, tubería, tanque y grifos. A este sitio se lo conoce como el «Pozo de Kasichi» y es aquí donde las comunidades se abastecen de agua potable.

Javier Iguarán, de 43 años, está allí, al pie del pozo. Es graduado en Derecho, y uno de los líderes wayúu más conocidos. Sonriente y cordial, viste sandalias, jeans y una camiseta roja de cuello y botones. Obeso, de baja estatura y paso lento, conserva la fisonomía promedio de su pueblo: manos anchas, brazos cortos, ojos pequeños y nariz carnosa. Tres matronas aguardan en la caseta. Una de ellas teje a dos agujas y mira a los visitantes por encima de la montura de las gafas. Las tres usan el atuendo femenino de los wayúu: un enterizo suelto de colores vistosos que cae hasta los tobillos llamado «wayuusheín» y el pelo protegido por una pañoleta. Cuando Bill Weaver le dice que se ha perdido antes de llegar, Javier dice:
–Es un laberinto. El que no sepa cómo llegar puede coger un desvío que lo interne hasta el desierto más profundo. Y ahí sí se puede perder. 
Traducido al español, Kasichi no significa nada. Era el nombre de una laguna o jagüey que se secó hace rato. Poblada por trece familias, esta comunidad es vecina de La Parcela y de Wayuuma’na. Entre las tres, hay unas cincuenta familias, trescientas personas. A diferencia de otros pueblos indígenas de Colombia que han integrado sus residencias y recintos ceremoniales en caseríos, las familias wayúu viven alejadas unas de otras. Una casa puede estar a cien metros de su vecina más próxima. La suma de diez o veinte casas de familias emparentadas constituyen una «ranchería».

El pozo es un lugar accesible desde las tres comunidades. Las casas más cercanas están a una cuadra de distancia, pero hay otras que se encuentran a más de un kilómetro. Sin que la distancia importe mucho, las familias vienen casi a diario para aprovisionarse de agua.

El tanque es flexible y se asemeja a un colchón gigante de plástico verde aguamarina que se hincha a medida que se llena. Puede llegar a tener el tamaño de un microbús. De uno de sus extremos se desprende la tubería principal, con llave de paso. Ahora, Javier se agacha y abre un grifo auxiliar. Un chorro potente comienza a regar el suelo.

Pero nosotros no la tomamos de aquí. La tomamos de allá.

Señala tres cajones altos, junto al tanque: los filtros, cada uno, con grifo.
–Es el agua que tenemos aquí –dice, entusiasmado–. Casi no tiene sal y así, sin filtrar, es potable
Al otro lado de una reja metálica que protege el tanque, están la planta de energía solar, dos sanitarios secos y dos mecanismos artesanales para lavarse las manos llamados tippytap. La planta se eleva unos dos metros y medio sobre columnas metálicas. Es una plancha inclinada de celdas solares que genera la energía necesaria para extraer el agua del subsuelo. Los sanitarios funcionan con aserrín y el dispositivo permite extraer de manera higiénica la materia fecal y llevarla a un depósito de compostaje. Los tippytap son dos soportes en madera clavados en la tierra que sostienen un tarro de agua perforado en la parte superior; otra vara de madera, puesta en diagonal al suelo, está sujeta al tarro por una cuerda. Al pisar esa vara, el tarro gira cabeza abajo y deja caer el agua justa para lavarse las manos. El jabón cuelga dentro una bolsa. Además, la comunidad cavó un lago de unos tres metros de diámetro que es nutrido las veinticuatro horas por una manguera. Protegido por árboles bajitos, es el abrevadero de los animales domésticos: cerdos, pavos y ganado. Y un oasis artificial para las aves.
–Si alguien quiere venir a ayudar a una comunidad wayúu con el agua –dice Bill Weaver, serio, con su español de gringo recién llegado–, tiene que tener en cuenta a los animales. Son lo más importante para los indígenas. A veces he sentido que la comunidad recibe mejor algo para los animales que para ellos.
En Colombia, los wayúu suman más de 270 mil personas, el 20% de toda la población aborigen. Y como ocurre con los demás pueblos ancestrales, tienen los bolsillos vacíos. Unos cuantos han acumulado algún capital con el contrabando marítimo y fronterizo, pero la mayoría se dedica a la crianza de animales de corral y ganado. Caballos, vacas, burros y mulas son los de mayor valor, y quien más cabezas posea más estatus adquiere. La cabra es el animal más importante: es su principal fuente de alimento, y un objeto de intercambio para refrendar un compromiso de matrimonio, compensar si se le ha hecho un daño a alguien o cerrar acuerdos. Una familia promedio puede llegar a pastorear rebaños de cien cabezas.
–Si alguien quiere venir a ayudar a una comunidad wayúu con el agua [...] tiene que tener en cuenta a los animales. Son lo más importante para los indígenas.
Pero antes de tener el Pozo de Kasichi, las familias de estas tres comunidades padecían enormes dificultades para acceder al agua. Tenían que desplazarse hasta las fuentes de comunidades vecinas, en las que les permitían tomar muy poco de un agua que, además, no estaba en buenas condiciones. En un molino de Sharimana, situado a más de un kilómetro de distancia, podían recoger solo dos pimpinas por familia –cada pimpina contiene 20 litros– de un tanque lamoso. Si necesitaban más, les tocaba caminar otro kilómetro hasta una alberca comunitaria en Maicaíto, de la que podían cargar no más de una pimpina por familia. Si alguien necesitaba aún más agua, debía viajar hasta el municipio de Maicao y con suerte encontrar un carrotanque que la suministrara gratis. De lo contrario, debían comprarla en tiendas.
–Era muy difícil todo –dice Javier–: caminar kilómetros con este sol y luego devolverse cargando el agua. Y si tocaba ir a Maicao, se le iba todo el día a uno.
Sin embargo, las agencias internacionales ven en Colombia a un país en el que abunda el agua. Y es verdad. Salvo en La Guajira. Cuando se establecieron los Retos del Milenio a mediados de la década del noventa, Colombia reportó que al menos el 80% de su población accedía al agua potable. El 20% que faltaba se encontraba, sobre todo, en este desierto. Años después, los países en vía de desarrollo se propusieron como meta que, en 2050, el 99% de su población podría beber agua potable en sus casas. Lo más seguro es que ese 1% que falta por incluir, en Colombia se encuentre sobre todo en La Guajira”.
Fuentes: AdEPA, Arcadia

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