viernes, 8 de septiembre de 2017

Eduardo Martins, el fotoperiodista que engañó a las grandes cadenas de medios

Las fotos y videos de Eduardo Martins, un joven brasileño amante del surf que trabajaba en zonas de conflicto para la ONU, le reportaron miles de seguidores y le permitieron contar una increíble historia de superación… tan atractiva como falsa.

Martins, que parecía ser la quintaesencia del romántico comprometido con causas humanitarias, nunca existió. Era un fake, una celebridad virtual fraguada en Instagram que vendía el trabajo de reporteros reales a grandes medios.

Pero un día, su cuenta de Instagram con 120,000 seguidores fue eliminada y desapareció dejando un reguero de dudas.

La cadena británica BBC, cuya filial brasileña publicó material de Martins, buscó desentrañar la estafa después de retirar de su servicio las fotos y videos erróneamente atribuidos a él.

“La sospecha de que Eduardo era, en verdad, una personalidad falsa, surgió luego de que contactara por internet a la periodista Natasha Ribeiro, colaboradora de la BBC Brasil que vive en Oriente Medio (…) Ella desconfió de su discurso”, afirma una nota de BBC publicada días atrás.

“Las desconfianzas aumentaron cuando, en el verdadero Irak, donde transcurrían las escenas de guerra que afirmaba retratar, no era conocido por los periodistas brasileños que trabajaban en la zona. Nadie, ni las autoridades ni las organizaciones no gubernamentales en Siria o Irak lo habían visto”, añade.

La investigación de la BBC reveló que llegó a tener su “material” publicado en agencias fotográficas como Zuma Press y Getty Images, explicando que las fotos no podían ser rastreadas con los motores de búsqueda de imágenes “porque Martins realizó ediciones de ellas”.

Mientras su biografía virtual se desvanece, crece el misterio sobre quién estuvo detrás de una creación que comercializó imágenes ajenas en medios prestigiosos y durante años contactó fotógrafos para asociarse y potenciar mutuamente sus trabajos.

Fernando Costa Netto, un periodista de carne y hueso que llegó a entrevistar a Martins a distancia para el sitio Waves, especializado en surf, escribió en su última columna que el apuesto paulista de cabello claro y ojos azules de 32 años había “muerto” tras descubrir el fraude.

“Por encima de todo queda el aprendizaje periodístico. Es preciso ser más riguroso con el chequeo de la fuente (…) Hay muchos otros Edus trabajando por ahí, he recibido innumerables mensajes de personas que dicen conocerlo o que cayeron en el mismo cuento”, dijo Costa Netto a la AFP.

El personaje era tan fascinante que llegó a enamorar incluso a mujeres reales. Tomaba fotos en zonas devastadas y tenía tiempo para enseñar a surfear a niños en Gaza Beach, según relata Costa Netto. Pero era esquivo al contacto personal y siempre parecía estar en áreas difíciles para comunicarse.

El fotógrafo brasileño Ignacio Aronovich, decidió ponerse a investigar sobre Martins y encontró una foto con algo extraño: el sostenía una cámara que tiene el disparador en el lado izquierdo, contrariamente a lo que es habitual.
En tiempos de "fake news", no es sorpresa que existan "fake photographers", sostiene Aronovich.
Mensaje y desaparición
“¿Todo bien, hermano? Antes que nada, felicitaciones por tu trabajo increíble. Quisiera invitarte a formar un grupo que estoy creando solo para fotógrafos brasileños (…) Estoy ahora cubriendo la guerra contra Isis. Te sumo a Whatsapp y hablamos mejor”, decía el falso Eduardo Martins en un mensaje enviado a un fotógrafo que pidió no ser identificado.

Ese reportero, que compartió su experiencia con la AFP, asegura que Martins le abordó sin que se conocieran y le ofreció oportunidades para publicar en medios internacionales.

La última vez que Costa Netto contactó a Martins fue un día después de que un periodista le advirtiera sobre el posible fraude.

El joven brasileño dijo que tenía planes de tomar un año sabático. “Estoy en Australia. Tomé la decisión de pasar un año en una van. Voy a cortar con todo, inclusive internet. Quiero estar en paz, nos vemos a la vuelta (…) Voy a borrar el zap (Whatsapp). Que Dios esté contigo. Un abrazo”, escribió Costa Netto, citando el mensaje postrero del fotógrafo que nunca existió.

Surfista británico, el rostro que usaba Martins
Resultó también que Martins no era quien aparecía en las fotos editadas, ni el joven de las fotografías con la tabla de surf. En realidad, se trataba del británico Max Hepworth-Povey.

Hepworth-Povey de 32 años relató a la BBC que sí era él quien aparecía en las fotos, pero que no es tan rubio como allí aparece. El surfista británico trabaja en una organización de viajes de surf precisamente.

Dijo que escuchó la historia gracias a un amigo y así descubrió que le habían robado su identidad.

Britt, el verdadero fotógrafo
Una de las personas a las que Martins robó sus fotografías fue el estadounidense Daniel C. Britt, un verdadero reportero de guerra que ha estado en zonas de conflicto en Irak, Siria y Afganistán. Sus trabajos han sido publicados por diversos medios mundialmente reconocidos, como Time, The Washington Post, The New York Times y Playboy.
El joven, que actualmente vive en Turquía, concedió una entrevista a Sputnik Brasil acerca de su reacción al descubrir que sus instantáneas le habían sido usurpadas.

Britt contó que no suele verificar si sus imágenes son utilizadas sin los debidos créditos y, por esa razón, tardó en enterarse de la estafa de Martins. Sin embargo, el caso con el falso fotógrafo brasileño "ha sido una alerta". De manera que, a partir de ahora, Britt comenzará a monitorear su material intelectual.

El reportero de guerra lamentó que tener "un currículum sólido, experiencia o confiabilidad" ya no desempeña hoy en día un papel tan importante para conseguir contratos con agencias de fotos.
"Como demostró Eduardo Martins, una gran popularidad en las redes sociales y algunas selfis son suficiente. Sin embargo, no culpo a las agencias. Las agencias de fotografía son empresas al fin y al cabo. Es más barato vender fotos de un periodista freelancer que enviar a un fotógrafo a una guerra lejana", consideró Britt.
Pese a que las instantáneas robadas por Martins eran vendidas por cerca de 575 dólares por agencias como Getty Images y NurPhoto, Britt dio a entender que no planea demandar a esos bancos de imágenes, ya que no es una persona "amiga de los litigios".

Al ser preguntado sobre si pensaba demandar a Martins junto a los otros profesionales a los que el brasileño les había usurpado material, Britt señaló que una "acción legal colectiva parece algo un poco exagerado". Además, el estadounidense agregó que consultará con sus amigos en el medio gráfico para "preguntar cómo impiden que sus materiales sean utilizados en las redes" de manera inapropiada.

Britt no cree que Martins haya logrado ganar mucho dinero o fama con su estafa.
"El valor de esas imágenes es mayor que el miserable monto que Eduardo haya podido obtener las agencias o el número de 'me gusta' en Facebook. Estas fotos nos sirven como ventana hacia la vida de personas reales en las zonas oscuras de Oriente Medio", concluyó Britt.
Fuentes: AFP, Ignacio Aronovich, Sputnik

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